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La pobreza en Argentina: los datos por encima de las opiniones

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Por: Sol Minoldo (Doctora en Ciencias Sociales)

Las declaraciones de la presidenta Cristina Fernández acerca de la pobreza en su discurso ante la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura) han estado en la cima de la agenda mediática de esta semana y han alimentado frondosos debates en las redes sociales, entre quienes cuestionaban intuitivamente el absurdo de las cifras y quienes las defendían, adhiriendo a las declaraciones por la confianza que la interlocutora les merecía.
No menos confusión aportaron las posteriores declaraciones de Anibal Fernández, quien ratificó los dichos de la presidenta, llegando aún más lejos al afirmar que en Argentina, tal como se deduce de los mentados datos, hay menos pobreza que en Alemania. Finalmente el ministro de economía, Axel Kicillof, defendió a la presidenta diciendo que se refería a otra cosa, de modo que, sin desmentirla, negó que las tasas de pobreza en Argentina sean realmente del 5%. En medio de tanto cruce de opiniones, una exposición organizada de algunos de los datos puede devolver algo de claridad al tema.

En qué datos se basan las declaraciones de la presidenta sobre pobreza
En Argentina la pobreza se ha medido históricamente mediante dos indicadores: el indicador de necesidades básicas insatisfechas (NBI) y la línea de pobreza. El indicador de NBI solo se mide cada 10 años, mediante los censos. En cambio, la línea de pobreza podía calcularse a partir de la información de la EPH (Encuesta Permanente de Hogares), realizada dos veces al año, que releva los ingresos de las personas en centros urbanos.
La línea de pobreza corresponde al ingreso necesario para adquirir una canasta básica de consumo (compuesta por alimentos y otros bienes de consumo). Por su parte, la línea  de indigencia determina el monto de una canasta alimenticia (es decir, únicamente alimentos). Aquellos cuyos ingresos estén por debajo del monto de la canasta básica, serán considerados pobres, y de ellos, los que no alcanzan siquiera a cubrir el monto de la canasta alimentaria, serán considerados indigentes.
Los bienes que componen ambas canastas se mantienen en el tiempo, pero en la medida que cambien los precios, el ingreso correspondiente a la línea de pobreza irá cambiando también. Y el problema en Argentina es que desde 2007 (que INDEC fue intervenido) ya nadie confía en los índices oficiales de precios. Si, tal como se insiste desde diversos sectores políticos y académicos, el instituto subestima el incremento de precios, esto no sólo llevará a calcular menores tasas de inflación, sino que implicará también a establecer una línea de pobreza por debajo del valor real de la canasta básica. Así, el porcentaje de personas pobres resultará menor al real en tanto se consideraran suficientes ingresos que, en los hechos, no alcanzan para adquirir la canasta básica. En 2013 INDEC publicó por última vez índices de pobreza e indigencia, y los datos coinciden con las declaraciones de la presidenta.
En medio de la falta de legitimidad de los datos oficiales, lo cierto es que el propio gobierno parecería aceptar tácitamente que la inflación real supera la reconocida por el instituto, dado que hasta este año no habían cuestionado que las paritarias estuvieran muy por encima de la inflación real, aunque en promedio alcanzaran porcentajes muchas veces superiores a las tasas de inflación oficiales. Posiblemente por la misma razón, también los voceros oficiales se abstenían, generalmente, de aludir a los índices de pobreza calculados en base a los precios publicados por INDEC, y hasta se dejó de publicar el índice oficial de pobreza en 2013 (con excusas diversas). Las declaraciones de la presidenta afirmando que la pobreza en Argentina es la que Indec publicó en 2013 generan, evidentemente, mucho desconcierto.

Cuánta pobreza hay en realidad en Argentina
Dada la falta de legitimidad del índice de precios de INDEC, desde 2007 se realizan mediciones de precios alternativas que obtienen un monto diferente para la línea de pobreza. Luego, en base a los datos de la EPH sobre ingresos, calculan tasas de pobreza para el país que, lógicamente, son mucho más elevadas que las publicadas por INDEC. Para 2013 las mediciones alternativas de pobreza más optimistas calculaban un 17,8% de pobreza (según estimaciones de CTA). Por su parte el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA obtuvo un precio para la canasta básica que estima un 27,5% de pobreza basándose en su propia medición de ingresos (EDSA) y daría 18,3% si se basaran en los ingresos reportados por EPH (se hace la aclaración porque La medición de ingresos de EDSA fue cuestionada metodológicamente por algunos posibles sesgos en la muestra utilizada).

Las metodologías europeas de medición de la pobreza aplicadas a Argentina
Las declaraciones de Anibal Fernández pusieron el foco en la comparación entre la pobreza en Argentina y en Europa. Lo cierto es que aun los datos de mediciones alternativas no son del todo comparables con los datos europeos, ya que allí la pobreza se mide con otra metodología, que no es ni la línea de pobreza ni las NBI. La metodología europea mide la pobreza relativa, es decir que no depende de la capacidad de los ingresos para adquirir determinados bienes básicos, sino de su relación con el resto de los ingresos. Así, los que perciban ingresos inferiores al 60% del ingreso correspondiente a la mediana, serán considerados pobres. La mediana no es el ingreso promedio, sino el monto del ingreso de la persona que se encuentra exactamente en la mitad de la distribución de ingresos (el ingreso más alto del decil 5). Haciendo rápidamente este ejercicio en base a la información de ingresos publicada por EPH para 2013, el nivel de pobreza en Argentina se encontrará en torno al 27%.

A qué indicador dijo Kicillof que se refería Cristina 
Kicillof declaró que en realidad la presidenta se refería al indicador de FAO en el que Argentina, en efecto, se encuentra por debajo del 5%, y que corresponde a un mapa mundial de desnutrición. De hecho, la semana pasada se entregó una distinción en nuestro país por haber mantenido por debajo del 5% el nivel de desnutrición desde 1990 hasta la actualidad.
El hecho de que en nuestro país haya casi un 5% de desnutrición, contradice frontalmente los datos de Pobreza e indigencia de 5% y 1,27% respectivamente porque, dado que la desnutrición solo corresponde a la expresión más extrema de la pobreza, lo esperable es que la tasa de pobreza sea mayor que la de desnutrición, y nunca igual. Además, si los datos fueran ciertos, habría en Argentina personas con desnutrición a pesar de contar con ingresos suficientes para sus necesidades alimentarias, al calificar como indigentes por ingresos solo la cuarta parte de los desnutridos en Argentina.
Más allá de lo que haya dicho y lo que haya querido decir la presidenta, lo cierto es que en Argentina la pobreza no es del 5%, y sobre todo, no es menor que en Alemania y otros países europeos.


Autor
Claudio Jose Minoldo

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