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La mujer como cuerpo que se mira, se juzga y se usa

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Por: Sol Minoldo (Doctora en Ciencias Sociales)

Minutouno.com informó el 18 de marzo que una joven de 16 años había sido "destituida" como princesa electa en un concurso de belleza, tras conocerse que se había quedado embarazada. Jésica fue elegida "Primera Princesa de la Náutica y el Mar" en noviembre de 2014, en Mar del Tuyú. Tras enterarse que la joven se había embarazado pocos meses después, las autoridades del certamen la llamaron para exigirle que devuelva la corona y la capa que se había ganado. Según las autoridades el reglamento impide "ser princesa estando embarazada". Por si fuera poco esta decisión fue publicada en los medios locales, lo que le valió a la joven ser objeto de burlas en su pueblo.
Quitar el premio a una chica de 16 años por embarazarse es llevar el machismo que el concurso de belleza representa a un nivel extremo, que ya requiere como mínimo, una denuncia pública.
No es que los concursos de belleza tengan que ser prohibidos, pero como muchas cosas, se les puede criticar por los valores que promueve. Lo cierto es que en primer lugar, por definición, son una frivolidad. Se trata de "premiar" y reconocer que la apariencia física responda determinados estándares, sólo la apariencia estética y ningún mérito personal, intelectual o humano de las personas. Dicho sea de paso, en esos concursos no se compite como persona, sino como objeto estético. Y acá está el otro tema, el hecho de que las protagonistas de los concursos de belleza sean mujeres es consistente con la cosificación de la mujer, una tendencia machista a poner la mujer en valor como un objeto, un cuerpo que se mira, se juzga y se usa.
Entonces, si ya un concurso de belleza es de unos valores dudosos (incluso entre perros de raza), su práctica sistemática entre mujeres es algo no sólo frívolo, sino que refuerza muchísimos estereotipos que sería bueno empezar a discutir. Y como colorario de esos estereotipos machistas tenemos este caso en el que se "penaliza" a una mujer por no ser un ejemplo en su conducta moral debido a estar embarazada.
Es decir, hablemos claro, debido a tener sexo (¡fuera del matrimonio!). Porque el problema no es que le haya funcionado mal el método anticonceptivo o no se haya sabido cuidar, eso en todo caso no es algo que se le pueda achacar a ella, con 16 años, sino a la sociedad que no le brindó educación y medios para cuidarse, o incluso a un accidente. Por no olvidar que ninguna mujer se embaraza sola, y muchas veces son los chicos los que se resisten a usar preservativos (y la mujer criada de modo machista, complace el deseo de él). Tampoco se le puede achacar continuar ese embarazo con 16 años, porque en este país el aborto es ilegal. Así que lo que se le cuestiona es tener sexo. En el estereotipo machista la mujer debe ser casta y sólo tener sexo con su marido, o es tratada de "fácil", "puta" y otras cosas. Si no es casta no es femenina, parece que tampoco es bella.
El machismo es muy grave, no es sólo que la mujer luego tenga baja autoestima por no poder cumplir ciertos parámetros estéticos: Va mucho más allá. Es que a fuerza de ser tratada como una cosa aquí y allá, la mujer va perdiendo aspiraciones que no sean de complacer al consumidor de esa cosa, o va encontrando cercada su libertad para asumir otros roles. Pero además, y esto es lo peor, queda en un lugar de mucha vulnerabilidad. Porque todos naturalizan este trato a la mujer y de ahí solo hay un paso a la violencia, tanto de quien la acosa o le dice cosas en la calle como de quien considera que puede decidir sobre su cuerpo (porque es demasiado linda, porque es demasiado fea, porque le dijo que no, porque no es lo "suficientemente" casta, o simplemente porque le da la gana). No hay forma de salir ganando, ni cumpliendo todo lo que indica el mandato machista: por ejemplo, se la presiona para que intente ser linda, luego se la acusa de provocar por ser linda (y recientemente tenemos muchísimos ejemplos). Y aunque este tipo de concursos solo sea una pequeña expresión de ese machismo y no necesariamente incluya violencia, refuerza y promueve el mismo tipo de valores.
La verdad es que ninguna mujer debería prestarse a ser evaluada como cuerpo (no persona) y a tener que someterse al criterio pacato machista de lo que debe ser una buena mujer. Y ningún hombre que respete las mujeres debería dejar de cuestionar los valores culturales que hay detrás de este tipo de prácticas.


Autor
Claudio Jose Minoldo

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