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Los peligros del mundo químico que desnudó Fernando Manera serán noticia en la BBC de Londres

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Una periodista de la cadena visitó Colonia Caroya en marzo y entrevistó al bioquímico caroyense para pedirle opinión sobre los efectos de los productos químicos en la vida cotidiana.

Cuando la periodista Linda Pressly le telefoneó para decirle que quería entrevistarlo, El bioquímico Fernando Manera pensó que se trataba de una broma pergeñada por alguno de sus amigos que estaba haciendo pasar a su secretaria por otra persona.
Pero, a medida que fue avanzando la conversación, se dio cuenta de que la cosa venía en serio. Que la periodista había rastreado su nombre en google y que quería entrevistarlo para tratar sobre el tema de las eventuales consecuencias de salud que podría traer aparejado el uso de químicos de uso agropecuario. Sabía, la periodista británica, que Fernando Manera había escrito un libro (Una amenaza invisible que data de 2008) y que era fuente de consulta de numerosos municipios e instituciones.
De todos modos, le señaló que sería una entrevista muy corta de unos diez minutos de duración porque en el informe que estaba preparando figuraban otros entrevistados. Los resultados del trabajo se publicarán en algún momento de este año en la prestigiosa cadena BBC de Londres.
Y lo que iba a ser una entrevista de diez minutos terminó siendo una conversación extensa de casi una hora y media. Independientemente de lo que salga editado finalmente, la periodista se llevó la impresión de que su hipótesis de trabajo había que revisarla porque no todo aumento de enfermedades como cáncer o leucemia están relacionados a la exposición a los químicos de uso agropecuario. Hay muchos otros factores de riesgo que también podrían ser los responsables de ese incremento.
“Lo primero que pensé es que era una broma porque la mujer hablaba español pero con un acento extraño. Sé que los amigos míos son pesados y estuve a punto de contestarle una guarangada hasta que ví que no, que la cosa era en serio”, narró Manera sobre el contacto con Pressly.
La periodista llega a Manera tras valorar que su posición no se ubica en los extremos y que sus conceptos son diferentes de muchos otros que dialogan sobre el mismo tema.
La entrevista tuvo lugar durante marzo, con un intérprete, en la intendencia de Colonia Caroya.
“Cuando ella me pregunta qué opinaba sobre el uso de los agroquímicos en el campo, le respondo que, sin dudas, era un problema, pero que teníamos otro problema y que era el uso de los agropquímicos dentro del hogar. ¿En argentina tienen ese problema?, me pregunta, y le respondo: sí, sí, y en Londres también. ¿Cómo? ¿En qué? Y le explico lo del uso de aerosoles y lo de los piojicidas. Entonces, recomenzó la entrevista y duró una hora y media”, contó Manera sobre la experiencia.
Manera detectó que la periodista estaba bien empapada sobre el tema y tenía real interés en desentrañar la problemática.
“Después, recibí un correo electrónico de ella en el que me decía que le había gustado mucho nuestra charla, aunque reconocía que era un tema muy vasto, sobre todos por las formas crónicas en que uno se ve expuesto al uso de químicos de todo tipo”, completó Manera.
 “Creo que a los agroquímicos hay que controlarlos, es más creo que se los controla poco, tiene que haber más exigencias, pero en el otro campo tenemos que tener idénticos controles y exigencias”, señaló el bioquímico sobre la necesidad de extremar los cuidados en el uso de los químicos en el hogar.
Hay piojicidas que contienen piretroides que se aplican 20 veces más concentrado sobre la cabeza de un niño en relación a cómo se aplica en el campo. Sobre esos temas, se discute poco.
“No es lo mismo que me llegue por deriva un producto que se aplica al 0,5 o 0,9 de concentración. No tiene porqué llegarme ese producto, pero me llega por dilución. Pero dentro de mi casa lo pongo, de arranque nomás, entre diez y veinte veces más concentrado sobre la cabeza de mi hijo”, explicó el profesional cuyo objetivo es no demonizar sino abrir los ojos.

“Se nos muere una Colonia Caroya entera por año por mal consumo de medicamentos”
Una de las preocupaciones más recientes de Fernando Manera está relacionada a la enorme tasa de personas que mueren por año por consumir medicamentos sin control. No sólo de aquellas personas que consumen medicamentos con fines suicidas, sino de los que se automedican, o consumen determinado tipo de medicamentos con una frecuencia superior a las sugeridas en los prospectos. Un reciente informe señala: “El abuso en el consumo de medicamentos, especialmente de venta libre, provoca alrededor de 22 mil muertes por año en Argentina, a un promedio de una víctima cada 23 minutos, según las estimaciones de los colegios profesionales. Además la automedicación es la segunda fuente de intoxicación después de las bebidas alcohólicas y mayor, incluso, que la cocaína”. La referencia de Manera equipara la cantidad de víctimas a la población total de la localidad que ronda las 22 mil personas.
El número de fallecimientos tiene un correlato con las estadísticas del mercado argentino, pues se expendieron 180.000.000 millones de medicamentos de venta libre entre febrero 2012 e igual mes de este año. Las cifras de venta, indican que los argentinos consumieron en el período apuntado un promedio de 500.000 envases de medicamentos de venta libre por día.
Argentina es uno de los países con mayor consumo de medicamentos por habitante con un promedio de más de 16 unidades anuales, cifra que solo es superada por Francia y España.
“Llamé a Buenos Aires para chequear la información y me la confirmaron: se muere una Colonia Caroya entera por año y nadie dice nada”, reflexionó Manera en sintonía con su posición menos radical que la de los grupos que atacan sistemáticamente a la siembra directa y los químicos de uso agropecuario.
El consumo descontrolado de paracetamol, aspirinas, ibuprofeno y el viagra, entre otras sustancias farmacológicas, que se ha convertido en la "epidemia silenciosa", tiene su costo para la salud pública, pues la mayoría de los intoxicados por medicamentos acude a los servicios de urgencia de los hospitales públicos financiados por los Estados nacional, provinciales o municipalidades. La Fundación Conamed calculó que por cada peso gastado en medicamentos, se destinan otros diez para neutralizar efectos colaterales posteriores, a causa de una medicación errónea o el consumo excesivo.
“La televisión promociona muchísimo el consumo de este tipo de productos desde Tinelli a Casella, todos lo hacen. ¿Quién habla de esto? En las universidades, me confirman esto. No tengo demostrado que ni siquiera muera una persona por mes por agroquímicos, pero sí lo tengo por mal uso de medicamentos. De golpe estamos comportándonos como el tero: gritamos en un lado, pero ponemos los huevos en otro. Eso me tiene muy mal porque me siento muy sólo en este trabajo”, completó el profesional.


Autor
Claudio Jose Minoldo

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2 Comentarios :

  1. Creo que por fin encuentro alguien que dice y piensa como yo. Se maximizan los efectos colaterales de los agroquímicos mientras se minimizan los efectos directos de practicas peligrosamente nocivas que son avaladas por el márqueting y la sociedad de consumo. Si esto fuera así la tasa de mortalidad de los agroaplicadores sería tan alta que ya hubieran sido robotizados; por otro lado fuera de los accidentes por errores en la manipulación, nada demuestra que estar expuesto innumerablemente mas que cualquier otro se hayan producido daños similares a los achacados por aquellos que fueron expuestos a dósis homeopáticas...No digo que los agroquímicos sean una panacea ni una cornocupia de salud y dicha, seguramente producen daños inconcebibles aún, por la premura de aceptar los beneficios, pero seguramente no tan directos como son expresados por los fundamentalistas de la comunicación. Los pueblos productores de alimentos carecen de libre albedrío real; no pueden elegir no producir, el resto de la comunidad entreteje las redes de poder para obligarlos al precio que sea a producir tal o cual elemento compatible a las más mezquinas estrategias de dominación. Vivimos en una ilusión de libre elección, esa es la razón del marqueting....

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  2. Creo que por fin encuentro alguien que dice y piensa como yo. Se maximizan los efectos colaterales de los agroquímicos mientras se minimizan los efectos directos de practicas peligrosamente nocivas que son avaladas por el márqueting y la sociedad de consumo. Si esto fuera así la tasa de mortalidad de los agroaplicadores sería tan alta que ya hubieran sido robotizados; por otro lado fuera de los accidentes por errores en la manipulación, nada demuestra que estar expuesto innumerablemente mas que cualquier otro se hayan producido daños similares a los achacados por aquellos que fueron expuestos a dósis homeopáticas...No digo que los agroquímicos sean una panacea ni una cornocupia de salud y dicha, seguramente producen daños inconcebibles aún, por la premura de aceptar los beneficios, pero seguramente no tan directos como son expresados por los fundamentalistas de la comunicación. Los pueblos productores de alimentos carecen de libre albedrío real; no pueden elegir no producir, el resto de la comunidad entreteje las redes de poder para obligarlos al precio que sea a producir tal o cual elemento compatible a las más mezquinas estrategias de dominación. Vivimos en una ilusión de libre elección, esa es la razón del marqueting....

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