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Un espacio entre pares contra la violencia de género

Los grupos de ayuda mutua de Jesús María están abiertos todo el año.

Por: Leonardo Rossi (De nuestra redacción)

Como ocurre desde 2009, comienzan a funcionar los grupos de ayuda mutua para erradicar la violencia contra las mujeres en Jesús María. Espacios que están abiertos a recibir víctimas en cualquier momento del año. 
“Buscamos desnaturalizar la violencia para fortalecer la igualdad de género”, plantea el equipo del Programa de Prevención y Atención de la Violencia Familiar, que actualmente trabaja con unas 67 mujeres.
En una ciudad que  durante 2012 recibió 537 denuncias por violencia familiar, es decir 18 cada mil habitantes (en base a datos del Centro de Perfeccionamiento Ricardo Nuñez), “el trabajo para contener a las víctimas  es sumamente importante, y siempre hay que hacer un poco más”, plantea Fernando Guevara, asesor legal del equipo del programa municipal. Conscientes de esos números, desde el Municipio apuestan “por  brindar un espacio de contención y participación donde las mujeres son protagonistas en el proceso que implica salir de las situaciones de violencia conyugal”.
Guevara explica que además de contener, a partir del trabajo de los técnicos (trabjadora social y psicóloga), “se apunta a que la mujer que no está en proceso judicial haga la denuncia”. Y a partir de ese paso, “también se brinda orientación y asesoramiento”.
Para el colectivo de profesionales, el encuentro grupal, el trabajo con pares, con otras mujeres que han pasado o aún viven la violencia de género tiene un objetivo bien definido: “Dar salida a la situación de maltrato y ciclo de violencia”. A partir de los encuentros semanales, se aborda desde “la definición y reconocimiento de la situación de violencia” hasta la comprensión “de las consecuencias traumáticas” que esta problemática conlleva. 
La mujer vulnerada, en algunos casos desde lo físico, en otros desde lo psicológico, es apuntalada en la “recuperación de su autoestima, su confianza personal y el desarrollo de sus capacidades de autonomía, así como la prevención de futuras relaciones afectivas” y la “protección de los hijos u otros miembros de la familia”. Guevara agrega que “la violencia o dependencia económica también es un problema grande”, sobre todo cuando hay niños de por medio. En esa línea, remarca, “se buscan resortes para abordar la problemática”.

Voces autorizadas
Por estos días se conforma un nuevo grupo de ayuda mutua. De todas maneras, quien quiera acercarse al Programa puede hacerlo en cualquier momento en las dependencias municipales (ver aparte), tanto para integrarse a ese trabajo grupal como para consultar cualquier duda en torno a esta temática. 
Actualmente funciona un grupo, con más de un año de experiencia acumulada, con el que se apuesta a “formar promotoras para erradicar la violencia”. “Es fundamental que la voz de esas mujeres que pasaron por esa situación y pudieron romper el círculo llegue a las nuevas víctimas que se acercan”, sostiene el abogado. A partir de este tipo de interacciones “se generan lazos, donde las mismas personas que fueron víctimas se convierten en protagonistas para superar la situación”.

Nuevos desafíos
Desde su creación en 2006, el Programa para la Prevención y la Atención de la Violencia Familiar, dependiente de Desarrollo Humano, asistió a 235 mujeres entre contención psicológica, asesoría legal y seguimiento de la trabajdora social. Según los datos de esta dependencia, todos los años, el número de admisiones aumenta.
Con varios años recorridos, desde el equipo técnico se plantean nuevos horizontes y revisan acciones. Por ejemplo, durante 2013 “se trabajó fuerte con adolescentes”, a partir de encuestas en escuelas, donde encuentran que “está muy naturalizada un tipo de violencia”. Puntualmente, “el control de ciertos espacios privados, como el manejo de las redes sociales”, pero como contrapartida “hay más conciencia y rechazo acerca de la violencia física, más naturalizada en personas mayores”. A partir de esa realidad, se avanza en nuevas acciones específicas para ese sector.
Otro desafío y “una preocupación”, reflexiona Guevara, es la falta de sintonía entre el planteo del equipo para que la víctima haga la denuncia y la “escasa formación en el personal policial que debe recibir esas denuncias”. “Muchas veces revictimizan a la mujer, no le quieren tomar la denuncia, y es un problema. Es algo que nos preocupa y que esperamos mejore, para dar continuidad a lo que proponermos desde el Programa”, concluye.
Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

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