En foco
Pin It

Widgets

Pretender que el Estado llegue un rato antes de las malas

Tal vez te interese

Prevenir antes que curar, adelantarse a los accidentes, llegar primero.

Cuánto hubiese cambiado la historia de nuestro país si quienes gobiernan se hubiesen adelantado a los acontecimientos. Pongamoslo en estos términos: una vacuna puesta a tiempo nos libra de numerosas enfermedades y es un ejemplo de lo que titulamos en estas reflexiones.
Gracias al calendario obligatorio de vacunas, millones de niños zafan de enfermedades y también de costosos tratamientos, internaciones, insumo de remedios. Y esa lógica que se aplica con excelente criterio en la salud pública (obviamente, sin dejar de reconocer las otras falencias que existen en esa área) debería aplicarse en el resto de las cuestiones sociales.
¿Qué tal si existiera una vacuna que estimule a los niños a estudiar con dedicación? ¿Qué tal si existiera una vacuna que estimule a tantos jóvenes a abandonar el “dulce hacer nada” y a forjarse un futuro a través del aprendizaje de algún oficio o del estudio de alguna carrera que los deposite en un trabajo?
Pero... tales vacunas no existen, lamentablemente. Lo que sí existen son personas que están en condiciones, desde sus lugares de trabajo, de estimular constantemente a niños y jóvenes para que estudien con dedicación y que se forjen un futuro.
Y ojo que no estamos delegando ninguna responsabilidad al sistema educativo y a los docentes sino que estamos hablando de todas las personas que tienen contacto con niños y jóvenes en cada uno de los momentos del día.
Los profes que enseñan deportes en los clubes, los que enseñan en academias de idiomas, los que dirigen organizaciones intermedias como ateneos, grupos scouts, grupos parroquiales. Entre todos esos actores debiera haber un pacto no escrito para dialogar un mismo idioma y encaminar esos futuros hacia buen puerto.
Puede parecer una obviedad, pero los padres también tienen que ser agentes esenciales en la promoción de esos valores en las generaciones que vienen. Si el futuro es de ellos, tenemos que hacer algo para que puedan apropiarse de él y que la herencia sea mejor que la que recibimos en términos sociales.
Y la política tiene la enorme responsabilidad de apuntalar todos esos esfuerzos y de motorizar cambios en la cultura. Cambiar la cultura del subsidio por el esfuerzo, la cultura del dar por dar, la cultura del clientelismo y el punterismo que ha transformado la política en un terreno sucio y oscuro al que las personas de bien tienen miedo de entrar.
Y tienen la enorme responsabilidad de llegar antes a los acontecimientos malos y a los accidentes. Tienen que llegar antes de que los edificios públicos se caigan o se arruinen o se pierdan. Tienen que llegar antes de que los caminos públicos se destruyan. Tienen que llegar antes de que la erosión de los suelos genere pérdidas millonarias en campos productivos de todo el territorio provincial. Tienen que llegar antes de que pueblos enteros se queden sin agua o se queden con agua no apta para consumo humano. Tienen que llegar antes de que se incendien los bosques y las sierras.
Cuando llegan después, con los hechos consumados, la remediación cuesta el triple o el cuádruple de lo que cuesta la prevención. En esa instancia, ni siquiera se logra una remediación satisfactoria de los daños sino apenas un paliativo. Y cuesta mucho retomar cuando se pierde todo.
Antes que benefactor, el Estado tiene que ser previsor. Muchas de las injusticias en la distribución de la riqueza las promovió el mismo Estado con gobernantes ineficaces cuando no corruptos.
Hay que devolverle a la política su sentido originario: el de la búsqueda del bien común. Debe dejar de transformarse en un barrio cerrado al que sólo acceden quienes se han apropiado de los partidos políticos y quienes se han abulonado a los cargos públicos. De otro modo, deberemos conformarnos a que el Estado llegue tarde y mal.


Autor
Claudio Jose Minoldo

Blog de Interes, recomiendanos

No hay comentarios :

Leave a Reply

Contacto

Contacto

Alojamiento en Jesús María

Primer Día

2016. Año VIII.
Año Ocho.
Hecho en Jesús María, Córdoba (Argentina)
Todos los derechos reservados.
Las opiniones emitidas no necesariamente reflejan las opiniones o posiciones de los administradores de Semanario Primer Día.

Seguidores

Archivo del blog

Nuestra misión es dar a conocer nuestros servicios gratis Ayudadeblogger.com