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La energía de biomasa permitiría a Argentina ahorrarse 850 millones de dólares anuales en petróleo

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Ya han pasado casi dos años desde que arrancara el gasificador de Chaco. Una prueba más del potencial de la Argentina en energías renovables y, más concretamente, en generación eléctrica de energía con biomasa.

Desde entonces, la consolidación de la biomasa como alternativa sustentable no ha hecho sino incrementarse. Pero todavía cuenta con una gran margen de crecimiento, puesto que el país genera, sólo en residuos forestales, cerca de 6 millones de toneladas al año.
Más aún considerando que los recursos de biomasa se encuentran disponibles, no sólo en los residuos forestales, sino también en cultivos energéticos dedicados, residuos de agricultura, plantas acuáticas, etc. Y en estas clasificaciones, los rastrojos procedentes de los cultivos de soja, trigo o maíz, por ejemplo, pueden ser una fuente de energía sin igual.
Económicamente, además, la energía de biomasa sólo trae ventajas. Hay que tener en cuenta que 3,5 toneladas de residuos forestales equivalen a 1 tonelada de petróleo. Esto quiere decir que si se aprovechara el 80% (4,8 toneladas) de los residuos forestales, se evitaría la compra de 10 millones de barriles de petróleo o, lo que es lo mismo, unos 850 millones de dólares por año.
En cuanto a la generación de energía, existen diversos estudios, como el realizado por la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), que avalan la posición privilegiada de la Argentina en materia de bioenergía. El país podría, incluso, satisfacer la totalidad de su demanda de electricidad a partir de la energía que se libera en los fuegos de vegetación. Si reuniéramos los incendios registrados entre 2003 y 2010, según la FAUBA, y convirtiéramos toda esa biomasa en electricidad se podrían generar 154 Terawatts-hora de electricidad por año, lo que supone más del 100% de la demanda eléctrica del país.
En esta línea, ya hay en marcha diversas iniciativas, entre las que se encuentran el Proyecto Probiomasa, cuya meta es incrementar la producción de energía de biomasa a nivel local, provincial y nacional, con unas previsiones para 2012-2015 de 200 MW eléctricos y otros 200 MW térmicos. Un proyecto que no sólo cuida el medio ambiente (reducción de 9,5 millones de toneladas anuales de CO2), sino que ahorra 9.200 millones de dólares en petróleo y crea unos 20.000 nuevos puestos de trabajo.
No es el único proyecto de esta naturaleza: en otras regiones, como en el valle de Calamuchita, en la provincia de Córdoba, ya se procesan alrededor de 225.000 toneladas al año de biomasa forestal, dando lugar a unas 145.000 toneladas de residuos capaces de generar 400.000 MWh. Y esto no ha hecho más que empezar puesto que, según el método de generación empleado, se estima que el porcentaje de sustitución de la electricidad de origen fósil va del 45 hasta el 90%.

La prueba irrefutable del éxito de la biomasa
Concebida ya por los expertos como una cuestión federal, la biomasa gana cada vez más terreno como fuente de energía alternativa, desde las cáscaras de maní hasta la viruta de la madera pasando por los residuos urbanos.
 Tal y como explicaron los expertos, en todas las regiones de la Argentina hay biomasa, es decir, materias primas que pueden ser utilizadas como energía con una ventaja crucial: su aprovechamiento y utilización se puede realizar en la misma ubicación geográfica que los genera, además de favorecer el desarrollo tecnológico y beneficiar al desarrollo económico. Además, no hay que olvidar el ahorro de divisas como consecuencia de reducir la importación de combustibles fósiles, mucho más contaminantes.
Uno de los ejemplos más destacados fue el de la Pampa Húmeda, donde se podrían aprovechar todos desechos de restos de  arroceras o virutas de madera, fomentando una estrecha relación entre los diferentes actores implicados, que van desde los productores, a los recursos humanos y educativos y tecnológicos. Además, según los cálculos de los expertos, este aprovechamiento de biomasa traería consigo la generación de unos 1.330 puestos de trabajo, directos e indirectos.
Otro caso práctico expuesto por los científicos fue el de tener residuos con el fin de aprovechamiento concentrado, vinculando éste con las diferentes industria de la madera, del algodón, de cítricos o de la caña de azúcar, entre otros. Así, en una citrícola de Tucumán el proyecto de biomasa llevado a término es capaz de evitar el consumo anual de 3300 dm3 de gas natural, reduciendo la emisión anual de CO2 en 41.300 toneladas.
El mensaje de los expertos fue claro: la generación energética a partir de biomasa es una realidad y sus ventajas, indiscutibles. Afirmaciones respaldadas con más experiencias, como la referida en una fábrica alimentaria capaz de generar 10,95 MW a base consumir anualmente unas 183.000 toneladas de biomasa a base de cáscara de maní (70%) y cáscara de girasol (30%); o la de un aserradero que espera generar 32.250  MWh aprovechando 18.000 toneladas de residuos de plantaciones y 66.000 toneladas de residuos de su propia actividad.
Y todo ello sin producir óxidos de azufre, dado que el contenido de azufre de la biomasa es escaso o nulo; y permitiendo recuperar en sus cenizas importantes elementos minerales de valor fertilizantes, como el fósforo y el potasio.

Fuentes: Secretaría de Energía de la Nación / Ambientum.com / Gobierno Provincial de Corrientes / Aapresid / Punto Biz


Autor
Claudio Jose Minoldo

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