En foco
Pin It

Widgets

Teléfono descompuesto entre Jesús María y el gobierno de Córdoba sobre los destrozos del río

Tal vez te interese

El municipio quería un relevamiento exhaustivo sobre el río, pero la inspección de los técnicos de la Subsecretaría de Recursos Hídricos del gobierno provincial apenas si abarcó un pequeño tramo sobre la zona urbana. No hubo hasta ahora ningún pronunciamiento oficial.

Pasaron dos semanas desde la tragedia que generó la violenta crecida del río Jesús María y todavía no se puede tener una estimación sobre los daños que generó.
Oficialmente, el gobierno de Córdoba no dijo si construirá el nuevo puente que se necesita para reemplazar al derribado Centenario, no dijo si ocupará el mismo emplazamiento que el anterior, cuándo saldría a licitación la obra ni cuánto saldría la obra.
Todo lo que se sabe, hasta ahora, es extraoficial y también es preocupante. En diálogo con este semanario, el secretario de Coordinación General, César Seculini, había señalado hace unos diez días que estaban esperando la inspección de la Subsecretaría de Recursos Hídricos para realizar una evaluación completa de los daños y que abarque desde el balneario La Toma hasta las inmediaciones del basural.
Pero el municipio, que pretendía acompañar la inspección, esperó durante tres días la llegada de los técnicos en forma infructuosa. La inspección se realizó en forma silenciosa, en el momento que el Ministerio de Ambiente, Agua y Energía dispuso, y abarcó solamente el tramo urbano de parte de los destrozos.
Ambiente, Agua y Energía se limitó a señalar que iban a realizar un informe técnico en el que aportarían las instrucciones para que el municipio pueda intervenir, particularmente, en la zona donde las defensas se cayeron y dejaron de consolidar una sección de la avenida Costanera.
Mientras tanto, la lluvia del pasado fin de semana volvió a movilizar la tierra y ya cedieron las defensas y dejaron más frágil la situación de la costanera.
Lo que, extraoficialmente, circula es la ratificación de que los trabajos de reparación tendrían lugar cuando termine el período de lluvias, esto es, entre marzo y abril de 2014.
En el fondo, la sospecha es que alguien no quiere ponerle cifras a la catástrofe (¿15? ¿20 millones?) porque eso implicaría señalar de dónde saldrán los recursos para ello y en qué momentos hay que ponerlos.
Si la jurisdicción sobre el río y sus márgenes es provincial (Recursos Hídricos, Vialidad) la lógica señala que la reparación debería correr por cuenta de la provincia.
Es enervante tener que escribir todo en potencial (haría, correría, invertiría), pero la triste realidad señala que no hay expresiones claras, ni partes de prensa, ni declaraciones oficiales de funcionarios en rueda de prensa que aporten pistas sobre cómo se piensa remediar el daño que el furioso río Guanusacate dejó a su paso tras el primero de noviembre, en una de las peores lluvias de la historia con más de 150 milímetros.

De la erosión, ni noticias
Basta bajar en la zona céntrica, donde todavía están los gaviones y las defensas horizontales, para darse cuenta que la última crecida hizo descender el nivel del lecho del río por lo menos un metro.
¿Qué significa? En principio, que ahora el agua pasa por debajo de los gaviones (piedras contenidas en estructuras de alambre, con membrana geotextil abajo) y va a empezar a socavar la estabilidad de esas defensas llegando incluso a derribarlas como ya pasó con el tramo que está sobre la margen este del río en la zona de la pasarela.
Si eso pasara (que se caigan los gaviones) la estabilidad de la avenida costanera estaría gravemente en riesgo. Revertir el proceso de erosión del lecho del río, evitar que siga descendiendo el cauce, es algo en lo que debieran estar trabajando desde las reparticiones con competencia técnica sobre ello. ¿Para qué? Sencillamente, para lograr que el río recupere el nivel que tenía antes de la última crecida y deje de estar en peligro la enorme inversión que hizo el municipio construyendo gaviones. Las soluciones van desde la construcción de microazudes (pequeños paredones que permitan que la arena se vaya acumulando y suba así el nivel del suelo) a otras acciones que deben ser incluidas en un plan de contingencia del que no se tienen noticias.
Para tener dimensión del arrastre de sedimentos que generó la última creciente hay que ir hasta el vado que está en inmediaciones de la Estancia Santo Tomás. Allí, antes de la creciente, pasaba un tractor por debajo del vado. Hoy, la arena está a menos de medio metro de distancia del piso del vado. Es decir, ahí se despositó un volumen de arena equivalente a dos metros y medio de altura.
Ese arrastre de arena provocó, además, que en la zona de la Estancia San Javier el nivel del cauce del río quede a la misma altura de los campos productivos y se desborde hacia ellos, tanto que llegó hasta el llamado Camino a Nintes y avance en dirección este hasta topar con el viejo ingreso del Camino a Cabinda.
En el pico de la crecida, esa zona parecía una pequeña laguna de dos o tres kilómetros de ancho por seis o siete de ancho y con una profundidad en algunos casos de hasta un metro. Así de furioso pasó el Guanusacate

De los caminos, ni noticias
Unos diez kilómetros del Camino a Nintes, que une nuestra zona con Candelaria Norte, quedaron totalmente destrozados. Según la gente del consorcio caminero de Candelaria, la reparación de cada kilómetro de camino destrozado tiene un costo de 150 mil pesos, sin contar que para extraer todo el excedente de arena que se acumuló en el vado de Santo Tomás habría que invertir unos 300 mil pesos aproximadamente.
Lo más triste no es que haya que invertir 1,8 millón de pesos en esas obras sino que dejar los caminos en excelente estado le había costado al consorcio caminero unos cinco o seis años de trabajo. Una sola creciente, de un plumazo, tiró por la borda todo ese esfuerzo.
Vialidad Provincial envió a los pocos días del desastre una inspección para relevar el estado de esos caminos. Ojalá que la burocracia acelere los plazos. Y más que eso: ojalá que el gobierno de Córdoba tenga disponibilidad de fondos para todo lo que hay que ir reparando.
Particularmente porque hubo anticipos de que una tragedia iba a ocurrir sino se hacían las obras de prevención que eran necesarias para frenar el agua.


Autor
Claudio Jose Minoldo

Blog de Interes, recomiendanos

No hay comentarios :

Leave a Reply

Contacto

Contacto

Primer Día

2016. Año VIII.
Año Ocho.
Hecho en Jesús María, Córdoba (Argentina)
Todos los derechos reservados.
Las opiniones emitidas no necesariamente reflejan las opiniones o posiciones de los administradores de Semanario Primer Día.

Seguidores

Archivo del blog

Nuestra misión es dar a conocer nuestros servicios gratis Ayudadeblogger.com