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Martín Ochoteco, el domador de caballos de la National Geographic, vendrá a nuestra zona a brindar una clínica

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Lo trae la Escuela Ecuestre con Deporte Adaptado El Faro que funciona en Colonia Caroya bajo la supervisión de la instructora María Victoria Pelizzon. Fueron a explicarle al Festival de Doma en qué consiste este método y esta visita.

Martín Ochoteco apenas si pasa los 30 años. Es argentino y dueño de un método propio de amansamiento de caballos. Aunque en el ambiente es muy conocido, saltó a la notoriedad porque la señal de televisión por cable National Geographic decidió realizar un programa en el que él muestra cómo es el método baqueano, el que emplea para amansar un caballo sin lastimarlo de ninguna manera y sin usar un solo golpe.
Conseguir que viaje es bastante difícil, pero un grupo de mujeres de Colonia Caroya lograron convencerlo de que tenía que venir a nuestra zona a desa-rrollar una clínica y explicar su método.
La clínica que dará Ochoteco tendrá lugar el 7, 8, y 9 de noviembre, tiene costo de inscripción y además es con cupo limitado. Los interesados pueden inscribirse hablando al (03525) 15477202 o escribiendo al mail hipicoelfaro@hotmail.com.
“¿Qué cómo lo hicimos? Imaginate cómo pueden hacerlo cuatro mujeres. Fácil: lo hartamos”, cuenta en medio de risas Victoria Pelizzon, instructora del Centro Ecuestre con Deporte Adaptado El Faro que funciona sobre la calle Pedro Patat Sur al 770.
En las explicaciones de Pellizon, acompaña Diana D’Olivo, del grupo de padres que ayuda a que las actividades del club se puedan desarrollar. D’Olivo es reconocida porque trabaja en el área social de la Municipalidad desde hace una veintena de años, pero la de los caballos es otra de sus grandes pasiones y también está feliz por haber conseguido que venga Ochoteco.
En el Faro, se desarrollan las siguientes disciplinas: saltos hípicos, volteo, y adiestramiento, pero su particularidad es que cuenta con un equipo interdisciplinario para desarrollar el deporte adaptado, esto es, que puedan aprender a montar chicos con distintas discapacidades, desde chicos con síndrome de down hasta niños con insuficiencia coronaria, y diferentes patologías físicas y mentales.

Amansar sin violencia
Juan Bastitta, en una crónica publicada por el diario La Nación resume de buena manera cómo se va desarrollando el método baqueano. Y lo narra así: “Martín Ochoteco, del pago de Ameghino, es domador de caballos. Cuando entra al corral con su metro ochenta, su pelo largo y su barba, los potros blanquean los ojos desconfiados. Martín camina despacio, cansinamente. Se acerca al potro, luego se aleja. Se deja olfatear. Le habla al oído. Es el primer día de la “doma baqueana” que él inventó. Una mezcla de distintas técnicas que seleccionó y adaptó con un solo objetivo: violencia cero.
Es condición fundamental que el potro no haya sido abordado de ninguna manera por alguien antes. Durante los 5 días que dura la doma, Martín no grita ni da un solo golpe. La paciencia es la gran virtud de este muchacho de 31 años que se gana la confianza de los potros con demostraciones de afecto y firmeza.
Al segundo día, el animal perdió todas las cosquillas y entiende algún tironeo de rienda para ir hacia los costados. Riendas, bozales, filetes, cinchas y sogas son confeccionadas por el jinete para que no lastimen al animal. “Acá, los domadores no le prestan la suficiente atención al caballo. Quizá por cuestiones laborales y de tiempo. Yo tuve la oportunidad, en un viaje a Suiza, de entender al potro de otra manera. Básicamente, hay que adaptarse a los tiempos del animal”, dice, mientras con una soga de polipropileno improvisa un bozal.
El tercer día es el de la monta. Ochoteco prefiere hacerlo de noche. “El caballo está más tranquilo y por lo general no hay ruidos molestos alrededor”.
Pero, esta vez, la noche no fue tan tranquila. La lluvia había obligado al domador a trasladarse a un galpón de piso de ladrillo. El ir y venir de tractores durante el día había dejado una capa de barro sobre la que el potro caminaba inseguro. Martín subió de un salto y, para sorpresa de unos pocos testigos, el potro reaccionó con toda tranquilidad. Y así siguió hasta que la luz de un flash fotográfico asustó al animal. Arqueó el lomo y cayó violentamente haciendo repiquetear los vasos en el piso de ladrillo. Tomó envión y esta vez se abalanzó hacia atrás. El barro hizo el resto. Jinete y caballo (unos 500 kilos entre los dos) fueron a dar al piso con una violencia que predecía lo peor. “El potro se asustó de algo porque sino es imposible que reaccione así”.
Tras unas palmadas y palabras tranquilizadoras, Ochoteco estaba arriba del potro nuevamente”.


Autor
Claudio Jose Minoldo

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2 Comentarios :

  1. Martin Ochoteco un 10 como domador y como persona por el trato que la da a tan increíble animal casi siempre tan maltratado en nuestro país ARGENTINA

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  2. Es mi favorito por su calidad de persona!!

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