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Con recortes periodísticos, relatan los últimos 15 años de trabajo en la Torre Céspedes

Se trata de una selección de artículos publicados en La Voz del Interior y también en Primer Día y tienen como objeto relatar el proceso que vivió el centenario edificio hasta que fue puesto en manos de la Municipalidad y comenzó su refacción.

La gestora cultural Daniela Savorgnan, con la anuencia de la Dirección de Turismo y Cultura municipal de Jesús María, le solicitó a la dirección de este semanario la posibilidad de recorrer “periodísticamente” el camino que siguió el centenario edificio que está enclavado en el parque del Club Social durante los últimos 15 años.
El objetivo es poder mostrarle al público y por el término de algunos días todo lo que se hizo desde mediados de los ‘90 cuando comenzó a gestionarse el cuidado y protección de la Torre Céspedes.
Valga aclarar que nunca vivió nadie en la Torre sino que fue construida como un pabellón de recreo, esto es, un lugar donde poder jugar algún juego de mesa y pasar un momento agradable. La vivienda propiamente dicha, en realidad, estaba donde funciona actualmente el club Social y era propiedad de la familia Céspedes.
Don Gabriel, intendente de Jesús María e interventor en Colonia Caroya, fue el miembro más ilustre de esta familia y propietario de una de las más importantes fábricas de zapatos que existieron en la ciudad de Córdoba en las primeras décadas del siglo 20.
En algún momento, la familia se desprendió del bien, pasó a manos del club Social y el destino de aquel pabellón de recreo sufrió todos los avatares imaginables.
De hecho, en algún momento estuvieron sumidas en el abandono, merced a las filtraciones y humedades que deterioraron casi todas las pinturas originales con que contaba la casa.
Pues bien, a mediados de los ‘90 funcionaba en la Torre Céspedes una galería de arte, regenteada por Ángel Díaz, y el sitio volvió a mostrar parte del esplendor perdido. Hubo allí pintura, escultura, conciertos de piano, jornadas literarias, entre otras actividades. Y también se iniciaron las gestiones para acelerar la refacción del edificio.
Afortunadamente, la Torre encontró nuevos amigos después de que Díaz cerrara su galería. Allí, aparecieron Claudia Sorroza y Daniela Savorgnan, dos de las mujeres que mayores esfuerzos hicieron para acercar a las autoridades del Club Social con las autoridades municipales, hasta que logró firmarse el convenio, en 2006, por el que el municipio se haría cargo de la manutención y refacción de la torre.
La mayoría de los trabajos de refacción se realizaron entre 2009 y 2010 y el edificio ha sido sede de nuevos encuentros con jóvenes, brindis de fin de año, visitas escolares, recitales, y un sinnúmero de actividades.
Lo cierto es que después de un proceso virtuoso, el edificio se encuentra en puntos suspensivos y a la espera de que el municipio decida cuáles serán los pasos que van a dar a partir de ahora y qué destino se le dará al centenario monumento.
Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

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