Último momento
recent

El potencial de Argentina en energía mareomotriz

La energía mareomotriz se ha convertido en una de las grandes promesas de las renovables. Este tipo de energía aprovecha el ciclo de las mareas, obteniendo electricidad gracias a las subidas y bajadas cíclicas del nivel del agua en la costa cuando éstas tienen al menos 5 metros de amplitud.

Fuente: Twenergy

Parecidas a la energía mareomotriz son también la undimotriz, que aprovecha el movimiento de las olas hacia arriba y hacia abajo mediante pistones; o la de las corrientes marítimas, capaces de movilizar turbinas cuando tienen una velocidad de 2 metros por segundo como mínimo.
Argentina es, junto a la costa del norte de Australia y la del Mar Amarillo en Corea, una de las regiones más aptas para generar esta energía, en concreto, en la Patagonia.
El potencial energético del país por esta vía se estima en hasta 40.000 MW, una cifra muy inferior a los 692 MW que producirá la central atómica Atucha II a partir del año que viene.
A pesar de que sus costos no son más elevados que otros emprendimientos, este potencial aún no ha sido aprovechado. Uno de los motivos de ello es que para su explotación es necesaria la construcción de diques y represas muy parecidas a las utilizadas en la energía hidroeléctrica. Estos diques podrían provocar problemas medio ambientales con un impacto muy negativo en alguno de los enclaves, como es el caso de Península Valdés, que es Patrimonio de la Humanidad.
Sin embargo, expertos coreanos podrían haber encontrado la solución, basándose para ello en la combinación de las energías de las mareas y de las corrientes lo que permite que se genere electricidad mediante molinos similares a los de la energía eólica.
La propuesta verde es tan viable que ya han comenzado las tratativas con diversos gobiernos municipales para arrancar algún proyecto en la cosa Patagónica.
No es la única propuesta que podría hacer viable esta energía renovable en la Argentina. Otro experto argentino ha patentado un sistema que se beneficia de las mareas sin necesidad de instalar turbinas en el fondo marino que pudieran picar flora y fauna.
Para ello, es necesaria la construcción de una pileta en tierra firme –entre un 10 y un 20 por ciento de la costa argentina es desértica–, compuesta por dos cubas a diferentes niveles, subiendo y bajando cuando una de ellas se llena de agua. Este movimiento haría correr un flujo de aceite a presión que, a su vez, movería un motor hidráulico produciendo así electricidad.
Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Con la tecnología de Blogger.