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Representantes locales se destacaron en el Encuentro Nacional de Ferias Francas

Realizado en Corrientes, el evento reunión a más de 2.500 feriantes de todo el país. Vinos, salames, mieles y macetas pintadas a manos, algunas de las producciones locales que se ofrecieron.

Por: Leonardo Rossi (Desde Corrientes)

La ciudad de Corrientes vivió una verdadera fiesta federal: fue sede del Segundo Encuentro Nacional de Ferias Francas y Mercados Solidarios. Más de 2.500 expositores pudieron ofrecer sus productos (alimentos, artesanías, tejidos, animales, entre otros) y Jesús María y Colonia Caroya tuvieron representación.
Al evento, realizado entre el 31 de mayo y 2 de junio pasado, asistieron Miguel Ángel Patat (56), Camila Uanini (20) y Ángela Córdoba (41) por la Feria del Camino Real; y Mariana Cragnolini (28), productora de miel, y René Fassi (42), criador de ovejas, por la Federación de Organizaciones Nucleadas de la Agricultura Familiar (Fonaf). 
Todas y todos los asistentes (productores, organizadores, compradores y curiosos) quedaron sorprendidos por la magnitud del evento. Cinco galpones (Centro, NOA, NEA, Sur y Cuyo) no fueron suficientes para albergar los stands, que se ramificaron por cada espacio del predio (ex centro de reclusión) puesto por la municipalidad de Corrientes para la ocasión. 
La feria, que tuvo su antecedente en 2011 en Misiones, contó con el impulso de la Subsecretaría de Agricultura Familiar de la Nación. El titular de esa cartera, Emilio Pérsico, manifestó que estos “más de 2.500 puesteros” son el ejemplo de “cómo producir y llegar con alimentos sanos a la mesa de los argentinos”. 

Vender como en casa
Caminar por la feria era toparse con un producto mejor que otro, de alta calidad e increíble precio (por lo barato). El visitante podía acceder a un queso producido en Corrientes, un chaleco tejido por artesanas mapuche, un escabeche preparado en Misiones o un canasto elaborado por indígenas wichí de Formosa con tan sólo caminar unos pasos. 
Además, hay que sumar la gran ventaja de poder conversar con quien realizó la producción. “La gente no sólo compra sino que se queda a charlar, pregunta por cómo se produce”, compartió 
Camila Uanini, que con sólo 20 años se dio el gustazo de feriar en este gran evento. La joven, miembro de la Feria del Camino Real, vende macetas, hornos, ceniceros de barro, a los que les realiza una terminación pintada a mano. 
Para Camila la experiencia en Corrientes fue más que positiva: “Me encantó porque hay cosas de todo el país, podemos conocer las producciones de cada provincia”. “Es una experiencia súper rica”, sintetiza. Tal como le ocurrió a la mayoría de asistentes, a Camila le “sorprendió la presencia de tantos expositores, tantos micro emprendimientos distintos y tanta cantidad de compradores, hasta de otros países, como gente de Uruguay”. 
El hombre no dejaba de vender un segundo. Era la atracción de la delegación cordobesa. Miguel Ángel Patat tiene el comercio de sus productos entre ceja y ceja. Llegó a Corrientes a ofrecer sus vinos (syrah, malbec, frambua, merlot y sirah), y salames y fideos caseros de otros feriantes caroyenses. “A sábado a la tarde los fideos y salames (60 kilos) se terminaron. El vino se vende muy bien”, contó con una sonrisa al final de la jornada. 
Patat también quedó  sorprendido por “la dimensión” de la feria y los “muy buenos productos de todo el país” que se ofertaron. “La gente de Corrientes tuvo una gran alegría de tener tantos productos buenos en un solo lugar”, destacó. 

Una gran red de ferias
David Rosso, delegado cordobés de la Subsecretaría de Agricultura Familiar de la Nación, apuntó que “en el NEA es donde más funcionan las ferias francas, apoyadas por gobiernos locales, algo que en Córdoba no pasa” y por eso fue tan importante asistir con un micro de unos setenta feriantes a este evento.
El funcionario destacó la necesidad de hacer “hincapié en los mercados locales para que funcionen como reguladores de precios” de la canasta de alimentos. “A la feria debemos darle la característica de mercado para que sea permanente y así achicar la intermediación para lograr productores frescos y sanos”, analizó.
En la misma línea, Patat indicó que “hoy en el gran porcentaje de lo que se vende, el intermediario se lleva la del león, se pierde mucho ahí”, y es esa parte de la cadena la que “hay que tratar de eliminar”
Uno de los grandes ejes de debate durante el encuentro fue la necesidad de crear una red de intercambio de excedentes entre las diversas ferias del país. Por ejemplo, en Formosa sobreabunda la producción de bananas, tal como ocurre en Córdoba con la miel. Entonces, productores y técnicos remarcaron una y otra vez que el próximo paso es lograr que esas producciones circulen de feria a feria sin intermediaciones. Patat celebró la posibilidad de  intercambiar productos con otras regiones del país porque “eso va a redundar en beneficio para todos”.
Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

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