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Una matanza de animales nunca vista

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 La masacre de 200 perros en Deán Funes sorprendió al país. La falta de antecedentes no permite ver con claridad el móvil del hecho. Una irresponsable política sanitaria, es una línea que se baraja.

Por: Leonardo Rossi (De nuestra Redacción)

“Jamás escuchamos algo así”, compartió, todavía consternada, Carolina Piccoli. La mujer, miembro de la organización jesusmariense de protección animal Salvando Huellas, se encontró con el mal sabor que dejó la víspera y el propio día del animal. La matanza de unos 200 perros ocurrida en la ciudad de Deán Funes llenó centímetros de diarios, horas en canales nacionales y copó el aire radial, desde inicios de semana.
Al cierre de esta edición, la Fiscalía de Instrucción de Deán Funes había imputado a seis personas que tendrían algún vínculo laboral con la Municipalidad. El veneno que acabó con los animales es un insecticida de uso agropecuario. Una hipótesis, lanzada por Medardo Ávila Vázquez, ex subsecretario de Salud de la municipalidad de Córdoba: existe un plan provincial para controlar la población canina y así evitar la propagación de una enfermedad tropical. 
Oficialmente, Mónica Ingelmo, secretaria de Prevención y Promoción de la Salud provincial informó que el químico utilizado en Deán Funes, colocado en pedazos de carne que sirvieron como cebos, forma parte de la familia de los carbamatos. 
Para tener una aproximación: el libro ‘Una amenaza invisible’, del bioquímico (Universidad Nacional de Córdoba) caroyense Fernando Manera, apunta que los carbamatos pueden presentar acción “sistémica o de contacto”. Y agrega que algunos productos de esta familia “son muy tóxicos y se formulan como granulados para aplicación al suelo”. 

Riesgo sanitario
La policía departamental de Ischilín informó que tras diversos allanamientos se encontró material (insecticidas como Ciper y Zetametrina, jeringas y guantes) que podría tener vinculación con la matanza de perros, que también alcanzó a otros animales, aves por ejemplo. 
Mientras, el municipio local intentó llevar calma a los vecinos, aunque advirtió desde la Dirección de Salud y Ambiente que ante síntomas “sospechosos"  se debe acudir al Hospital Ernesto Romagosa.
Esa dependencia municipal también precisó que los análisis encargados a la Provincia, acerca del producto que causó la matanza animal, es el Metomil. Para dar mayor dimensión a la gravedad de lo ocurrido en Deán Funes, Ávila Vazquez destacó ante Primer Día que este producto, utilizado en el país, está apuntado por la Organización Mundial de la Salud, “por sus efectos endocrinos y toxicidad reproductiva”. Según la PAN (Pesticide Action Network), red de investigadores y organizaciones abocadas a defender la salud frente al uso indiscriminado de plaguicidas, el metomil forma parte de los plaguicidas “altamente peligrosos”, en función de su impacto sanitario. Esta organización toma, entre otros datos, aportes de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, que pertenece a la ONU.

Una línea de investigación
Ávila Vázquez fue subsecretario de Salud de la ciudad Córdoba durante la gestión de Luis Juez. En diversas entrevistas brindadas esta semana, denunció que durante su función pública recibió la propuesta desde la Provincia --e incluso escuchó esta alternativa en encuentros nacionales-- para controlar la población canina mediante el envenenamiento. La intención de fondo era frenar el avance de la leishmaniasis, enfermedad tropical trasmitida por un mosquito que al propagarse el desmonte ha perdido su hábitat natural y gana terreno en zonas urbanas, atacando principalmente a los perros, pero con alto riesgo para el ser humano posible receptor de la enfermedad. 
El médico, miembro de la Red Universitaria de Ambiente y Salud, dijo a este diario que si se lo convoca desde el Poder Judicial aportará la información de que dispone. Y sugirió “entrevistar a los miembros de la cámara de control de plagas y preguntarle por qué tienen un contrato de todo el año si sólo atacan el dengue entre febrero y abril”. Ávila Vázquez pidió que tanto “los empleados de las empresas, como los vecinos que han visto morir sus animales aporten datos”.
Nunca visto
Desde Jesús María, Carolina Piccoli recordó algunas matanzas de perros recientes en la ciudad, pero descartó vínculo alguno con el fenómeno ocurrido en Deán Funes. “Los casos de acá y Colonia Caroya fueron asilados y de cantidades pequeñas”, apuntó. Para la militante protectora de animales “es la primera vez que se conoce algo así”. Aunque no tiene hipótesis alguna sobre el móvil del hecho, sostiene que “evidentemente es algo planificado, sino es imposible esa masividad”. “Es muy grave y esperemos que encuentren pronto a los responsables”, concluyó.


Autor
Claudio Jose Minoldo

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