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Con la Fiesta de la Batata, Caroya suma turistas y difunde su producción

Un esfuerzo del sector privado homenajea a los productores de la región y moviliza a turistas por nuestra zona. Razones para creer que vale la pena apostar por la gastronomía local.

La 13ª Fiesta de la Batata que se realizó el pasado domingo en Colonia Caroya volvió a ser un éxito ya que volvió a convocar a comensales de los cuatro puntos cardinales de Córdoba y de algunas provincias vecinas, quienes colmaron las instalaciones de Puerto Caroya, esa suerte de mercado concentrador de la producción de la localidad.
En términos turístico y gastronómico, el suceso se viene repitiendo desde hace varios años cuando los organizadores decidieron darle un giro y ofrecerlo fuera de casa. Aunque originalmente la fiesta era organizada por los productores de batata, hoy corre por cuenta del sector privado que ofrece el producto a través de una buena campaña de difusión en todo tipo de medios de comunicación.
Y logra convocar a turistas que dan crédito sobre todos los usos que tiene el noble tubérculo. La fiesta arranca con una entrada que consiste en codeguín con batata, para pasar luego a los ñoquis de batata, más un plato de carne con batatas asadas. ¿El postre? Batatitas en almíbar y helado de batata, una exclusividad que tiene una heladería de Jesús María para este evento.
“Fuimos enlazando en todos estos años la historia de este producto en la comunidad, presente en las batatitas al rescoldo, las batatitas en almíbar, y el codeguín con batata como plato emblema. Pero también descubrimos que la batata está bien presente como postre nacional, en el llamado “vigilante”. Es una forma de mantener la vigencia del producto y de quienes siguen produciéndolo en Colonia Caroya”, reseñó Cristian Brovelli, uno de los mentores del nuevo marketing para la fiesta.
De hecho, la fiesta reproduce las típicas reuniones familiares en las que se comparte la mesa y después se pasa al baile y a las canzonettas italianas. En ese espíritu de comunión, los locutores van intercalando preguntas a la gente y se aplaude a los tórtolos que fueron a celebrar su aniversario de casados o a los que decidieron pasar su cumpleaños allí. Todo termina con un baile como los de antes, en los que el acordeón va enlazando pasos dobles y la pista se colma de parejas.
Y a los productores les sirve para sumar a la batata como otro de los productos insignia de la ciudad. Como bien lo señaló este año Héctor Ártico: “Todo lo que se haga para difundir lo que se produce en nuestra zona sirve. Esta fiesta es especial porque nos permite darnos a conocer”. Otro productor, Alfonso Cargnelutti, añadió: “En los últimos diez años, se cayó mucho la producción y desaparecieron muchos productores. Por eso, la fiesta es una iniciativa para que se tenga en cuenta a la zona como productora de batata”.
Colonia Caroya llegó a estar entre los primeros puestos entre los productores de batata de Argentina y fue cediendo hectáreas y dejando fuera a productores en forma acelerada durante las últimas dos décadas. Hoy, la fiesta homenajea a los pocos que se mantienen en esa unidad productiva y, sobre todo, a los turistas para quienes se monta semejante esfuerzo.
Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

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