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Recuperaron reliquias religiosas de Catamarca tras una persecusión de novela en esta zona

Tras una persecusión de película, la policía de la Departamental Colón detuvo a Pablo Fernando Angelina (45) un catamarqueño que llevaba consigo reliquias que acababa de robar de una capilla del siglo XVIII.

Cuando los policías de nuestra región advirtieron que un sospechoso se lanzaba a una carrera suicida evadiendo puestos de control, pensaron que se trataba de alguien que, como mínimo, llevaba drogas en abundante cantidad en el VW Gol Trend en el que se conducía.
Detenerlo no fue fácil y casi se diría que Pablo Fernando Angelina fue apresado porque se encerró solo al ingresar en dirección oeste-este sobre la avenida Pedro Patat de Colonia Caroya.
La sorpresa devino al revisar el vehículo y encontrar que en el interior este catamarqueño transportaba una importante cantidad de imágenes religiosas que fueron identificadas como  como La Virgen de las Mercedes, la Virgen Dolorosa, el señor de los Milagros, y cuatro candelabros que pertenecían a la capilla del Rosario, ubicada en la localidad de San José en el departamento Fray Mamerto Esquiú de Catamarca, y cuya construcción data del siglo XVIII.
Al parecer, Angelina las habría sustraido durante la madrugada del viernes 12 de abril y se habría dado a la fuga con dirección a nuestra provincia a la que llegó cerca del mediodía. En esos momentos, un puesto de control en Sinsacate intentó detenerlo pero se fugó e hizo lo mismo en Jesús María y, luego, en Estación Caroya.
De hecho, en este último tramo se metió en contramano y a toda velocidad en dirección sur de la Ruta 9 y generando sorpresa en los conductores que se lo encontraron de frente.
Angelina no tenía ningún antecedente penal registrado en nuestra provincia, pero sí en Catamarca donde habría purgado condena por el femicidio de su ex esposa en 1998 y por una amenaza contra su propia madre. En su estancia en la cárcel fue compañero de celda del “Maestro Amor” y escribió un libro con su historia.
Pero lo que importa en este caso es que intentaba comercializar bienes culturales valiosos sobre los que, seguramente, ya tenía comprador. Una ex funcionaria del gobierno de Córdoba conocedora del tráfico ilegal de obras de arte religioso apuntó sobre el tema: “ Los precios (de los bienes robados) son los que fija el comprador. Nadie roba eso si no tiene el comprador (que es quien se los pide). A veces, tienen un valor agregado por la iglesia o capilla de donde la robaron. Pero insisto: se roban a pedido”. La mencionada fuente recordó que las imágenes robadas no se pueden vender públicamente.
Otra fuente consultada por este semanario situó la confección de los objetos en el siglo XVII o XVIII, aunque en el caso de las vírgenes parecía que las vestimentas habían sido intervenidas recientemente.
Todas las actuaciones se giraron a la Justicia de Catamarca que será la encargada de seguir la pista para poder dar con quien fue el que encargó la sustracción de las imágenes.
El robo de bienes culturales es uno de los delitos más complejos de investigar que existen y en nuestra zona hay dos antecedentes recientes: el robo de 11 grabados del siglo XVII de la Estancia de Jesús María, en octubre de 2005, y el robo de un misal romano escrito en latín también del siglo XVII durante enero de 2008. Ninguno de los dos robos puedo ser resuelto por la Justicia.
Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

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