En foco
Pin It

Widgets

Poder decir en Argentina, con el mayor de los respetos

Tal vez te interese

Si impone libertad de expresión para todos los sectores dentro de un marco tolerante hacia 
quienes piensan diferente en el país.

Uno de los mayores desafíos de las democracias modernas es equilibrar las aspiraciones de las mayorías con la necesidad de satisfacer derechos de las minorías.
Haber ganado una elección por abrumadora mayoría antes que derechos entraña enorme responsabilidades. No decimos nada nuevo con esto ya que la frase ha sido objeto de otras editoriales de este semanario.
Si todo lo que no es afín a un gobierno legítimamente elegido en las urnas se considera minoría, esos sectores no pueden ser etiquetados, estigmatizados, ignorados, ni rechazados. Se espera, cuando menos, que sus reclamos sean escuchados y transformados en algún tipo de respuesta gubernamental.
Todo esto dicho a propósito de la marcha del pasado jueves y que dio en llamarse 18A y donde las minorías (esas que no obtuvieron el 54 por ciento de los votos) se expresaron en favor de no motorizar ningún tipo de cambio en el Poder Judicial.
La interpretación de la minoría es que los proyectos “disfrazados” debajo del manto democratizador entrañan la desaparición de algunos privilegios para ciertos grupos económicos concentrados, pero también permiten ciertas licencias dentro del propio Estado. Hay abundante literatura sobre los proyectos como para que abundemos sobre ellos en estas modestas reflexiones.

Otro poder judicial es posible
Rechazar la avanzada del Ejecutivo sobre la Justicia no debería nublar el buen juicio ciudadano que obliga a reconocer que el Poder Judicial argentino hoy tiene severas falencias. Es corporativo, lento, con jueces muy sospechados de manejos impropios para un magistrado, con causas sociales sensibles sin resolver.
Más allá de que en algunos espacios concretos haya jueces admirables, se podría concluir en que en conjunto la Justicia Argentina es perfectible y que los justiciables esperan otro comportamiento y otra celeridad a la hora de resolver sus litigios.
El desafío, entonces, es mejorar lo que haya que mejorar, pero respetando la independencia que, como poder, debe tener la Justicia.
Detras de estas reformas, es inevitable pensarlo, habría cierta revancha por lo que se suponía que debía pasar el 7D y no pasó (que el grupo Clarín se adecúe a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual).
Todo el pronunciamiento del arco político opositor, de destacados integrantes y ex integrantes del Poder Judicial, de algunos obispos, y de la propia gente en las calles debería poner a reflexionar al gobierno sobre lo que está proponiendo al conjunto de la sociedad en el tema Justicia.
Porque lo que corre riesgo es la propia democracia cuando sus instituciones quedan a merced de las mayorías automáticas. Los ejemplos históricos y en todos los continentes abundan sobre el debilitamiento en los poderes del Estado cuando deben ser, necesariamente, independientes entre sí para poderse poner límites, frenos, fijar reglas.
Y no es que de golpe a la gente le dio por democratizarse. Es que otras recetas no democráticas ya fueron ensayadas en nuestro país y los resultados fueron nefastos y tristes.
Y no es que la gente salió a avalar los mamarrachos de jueces como Norberto Oyarbide, ni de los jueces que plantaron pruebas falsas en causas notables, ni de aquellos que no pudieron resolver causas sobre la corrupción en los ‘90.

Poder decir, sin castigos
¿Cómo hacer en estos tiempos para poder expresarse sin ser etiquetado de inmediato? ¿Cómo hacer en estos tiempos para que los que piensan diferente no te descalifiquen? ¿Cómo hacer en estos tiempos para poder manifestar un pensamiento sin que eso traiga aparejada una persecusión de la AFIP o de otros organismos de control?
Quienes adhieren a la teoría de los bandos, y cada vez son más, te alinean automáticamente en función de tus opciones. Si acordás con la Ley de Matrimonio Igualitario, por citar un ejemplo burdo, sos pro gobierno. Si no acordás, sos anti gobierno. Nadie entiende que, por razones bio-psico-sociales- espirituales, uno puede estar de acuerdo con lo que entraña esa  ley sin ser pro gobierno ni anti gobierno.
Hay que machacar hasta el hartazgo, y esta es una función de los medios de comunicación, en la necesidad de una sociedad más tolerante. Precisamente en momentos en que se impone una reflexión ardua sobre los acontecimientos recientes en materia de protesta social y donde los intereses de las partes deben equilibrarse.


Autor
Claudio Jose Minoldo

Blog de Interes, recomiendanos

No hay comentarios :

Leave a Reply

Contacto

Contacto

Anuario 2016

Alojamiento en Jesús María

Primer Día

2016. Año VIII.
Año Ocho.
Hecho en Jesús María, Córdoba (Argentina)
Todos los derechos reservados.
Las opiniones emitidas no necesariamente reflejan las opiniones o posiciones de los administradores de Semanario Primer Día.

Seguidores

Archivo del blog

Nuestra misión es dar a conocer nuestros servicios gratis Ayudadeblogger.com