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“Necesitamos una nueva cultura del cuidado de la naturaleza frente a la conquista y el dominio”

Por Alex Fernández Muerza | Eroski Consumer

La destrucción del medio ambiente tiene un evidente componente sexista, según el ecofeminismo o feminismo ecológico.

Alicia Puleo, una de las principales expertas en la materia, asegura que “la bipolarización de hombres y mujeres ha llevado a apreciar solo el dominio de la Naturaleza y devaluar su cuidado”.
Esta doctora en Filosofía y profesora titular de Universidad del área de Filosofía Moral y Política defiende un ecofeminismo alejado del misticismo y centrado en la realidad cercana de las mujeres y la Naturaleza, como deja constancia en obras como 'Ecofeminismo para otro mundo posible'.
Desde su punto de vista, es imprescindible superar el androcentrismo y fomentar la universalización de los valores de la compasión y la ética del cuidado hacia los humanos, los animales y los ecosistemas.

¿Qué es el ecofeminismo?
- El ecofeminismo conecta las preocupaciones ecológicas con las reivindicaciones de las mujeres. Pretende buscar un mundo mejor, sin la desigualdad ni la violencia patriarcales, un mundo sostenible que no condene a los pueblos empobrecidos ni a las generaciones futuras a un entorno devastado.

¿Cómo se establece la relación entre ecología y feminismo?
- Algunas filósofas feministas, como Simone de Beauvoir, han observado y analizado con suma agudeza la identificación histórica de mujer y Naturaleza, la "naturalización", como modo utilizado en abundancia para justificar la subordinación del colectivo femenino. Es un procedimiento sufrido también por otros colectivos dominados, como las minorías étnicas. A partir de esa denuncia del feminismo, el ecofeminismo afirma que hay una vinculación entre el dominio patriarcal y la relación humana explotadora y destructiva con la Naturaleza. La bipolarización de los papeles, aptitudes y actitudes de hombres y mujeres habría llevado a devaluar las tareas del cuidado y apreciar solo la conquista y el dominio.

Usted propone un ecofeminismo diferente. ¿En qué consiste?
- Afirma la autonomía de las mujeres, su capacidad de decidir sobre sus propias vidas; acepta los indudables beneficios de la ciencia y la técnica, pero exige el cumplimiento real del principio de precaución (no caer en la tecnolatría); busca enriquecer nuestras visiones del mundo con la interculturalidad (atiende a la concepción de unidad y reciprocidad entre ser humano y Naturaleza como en los pueblos originarios no dominados por el consumismo y el mercadocentrismo); y quiere superar el androcentrismo, fomenta la universalización de los valores de la compasión y la ética del cuidado hacia los humanos, los animales y los ecosistemas.

¿En qué se diferencia de las demás propuestas ecofeministas?
- Muchas propuestas ecofeministas tienen cierto componente místico. No es mi caso. Reivindico un ecofeminismo crítico racionalista al prejuicio y de adhesión a las reivindicaciones de libertad e igualdad. La mayor parte de las obras ecofeministas provienen del mundo anglosajón, o de la India, de culturas y realidades distintas a las ibéricas e iberoamericanas. Mi propuesta ecofeminista emerge de mis propias coordenadas socio-históricas y feministas.

Algunas mujeres que han luchado por el medio ambiente y los derechos humanos son conocidas a nivel mundial, como las premiadas Rigoberta Menchú, Wangari Maathai o Vandana Shiva. Pero seguro que hay otras mujeres destacables no tan conocidas. ¿A quién le gustaría recordar?
- A las mujeres anónimas que se organizan para luchar contra la contaminación por agroquímicos; a las que reconstituyen la naturaleza y la sociedad con pequeños gestos cotidianos nunca del todo reconocidos; a las que dedican sus esfuerzos cotidianos a cuidar a los animales abandonados y son miradas con ironía por ello; a las mujeres del movimiento agroecológico que trabajan la tierra sin agredirla; a las indígenas que defienden su dignidad y sus territorios; y a tantas otras que han ofrecido su determinación, su saber y su compasión al mundo circundante.

Usted ha escrito el libro 'Ecofeminismo para otro mundo posible'. ¿Otro mundo es posible?
- Utilizaré la frase de Antonio Gramsci, un filósofo que también quería la mejora del mundo: "Pesimismo del intelecto, optimismo de la voluntad". Si consideramos las fuerzas en juego, económicas, políticas, mediáticas, pulsionales, etc., puedo sentirme tentada a contestar de forma negativa. Pero esa supuesta lucidez es también aceptación y renuncia. El pesimismo es una forma del conformismo. No hay mejora posible sin voluntad guiada por la esperanza de cambiar el rumbo.

¿Qué les diría a quienes piensan que las feministas están en guerra contra los hombres y se sienten agredidos?
- Que hoy no hay ninguna persona que pueda decir que no le debe nada al feminismo. Las y los feministas luchan desde hace más de dos siglos por construir una sociedad más justa y feliz. Basta con informarse y reflexionar de forma objetiva para comprenderlo. El concepto de "guerra de los sexos" no lo inventaron las feministas. Es una vieja idea del patriarcado que las y los feministas siempre han detestado. Curiosamente, muchos hombres y mujeres que rechazan el feminismo critican horrorizados prácticas admitidas en sociedades en las que el feminismo no ha incidido en las leyes y las costumbres. Creen que las sociedades occidentales siempre han concedido a las mujeres las libertades y derechos actuales. Es un grave error. Todas y todos estamos en deuda con el feminismo.
Fuente: Eroski Consumer | 23 de marzo de 2013

Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

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