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Los gremios confirman que en el Hospital Vicente Agüero faltan insumos y especialistas

Por: Leonardo Rossi (De nuestra Redacción)

Áreas vacantes, falta de insumos y problemas edilicios son algunas de las problemáticas que presenta el Vicente Agüero. No obstante, los pacientes lo eligen en forma creciente y su capacidad de respuesta se achica.


Referente del norte cordobés, el hospital Vicente Agüero presenta una demanda de atención creciente que le pisa los talones a la capacidad de respuesta médica. Trabajadores y Dirección coinciden en la necesidad de avanzar hacia una más amplia y mejor articulación con los servicios primarios para descomprimir el actual cuadro. Problemas edilicios, falta de enfermeros y vacíos en algunas especialidades son parte de un cóctel al que “la provincia no da prioridad”, afirman los empleados.
“Hoy teníamos faltante de unidades de bicarbonato y también de antibióticos, además de insumos para hacer estudios”, enumera Eduardo Maturano, presidente de la Gremial Hospitalaria. A esas carencias se suma que “en lo cotidiano faltan guantes”, agrega Alicia Corrales, delegada del Sindicato de Empleados Públicos (SEP). Maturano, que representa a la planta médica, señala que “no hay stock (de insumos) sino que hay cosas que se van comprando día a día”. Carlos Luna, director del hospital, matiza el tema: “La falta de insumos nos afecta a todos los hospitales debido a la restricción en importación, pero no hemos dejado de hacer estudios por ese motivo”.
Luna grafica la situación hospitalaria. Explica que cuentan con ochenta camas: diez de terapia intensiva, veinte de pediatría y cincuenta en internado de adultos. A esa ocupación fija debe sumarse la guardia, donde “se atienden alrededor de 200 personas por día y unos 400 en consultorios externos”. En total, más de 600 pacientes diarios. El director entiende que la zona de influencia del hospital llega a los 250.000 habitantes. En ese contexto, indica Luna, “se cubre la demanda espontánea”. Pero enseguida reconoce que “siempre aumenta” la cantidad de pacientes. Por ejemplo, “la gente elige atenderse en el hospital público a pesar de tener obra social”. “Seguramente hay un aumento de demanda que hay que cubrir”, termina por decir.

Áreas vacantes
La lectura de Maturano es más drástica. Apunta al problema que se presenta en Traumatología, donde “no existe guardia activa sino pasiva”. Por las características de la zona, cercana a la ruta, “hay mucha accidentología”, situaciones apremiantes en las que se debe aguardar que el traumatólogo llegue desde su domicilio al hospital, y “a veces no se puede esperar porque se requiere una atención inmediata”.
Otro punto sensible es “Neurología, servicio básico para este tipo de hospitales”, remarca Maturano. Desde que el año pasado se retiró la profesional del área sólo se cubrió el consultorio externo. “Sin dudas que es algo importante –dice Luna--, y estamos a la espera de cubrir ese cargo.”
Un déficit saliente -a entender de Maturano- es “no contar con un tomógrafo”. Por ejemplo, frente a “un accidente cerebrovascular, se impone hacer una tomografía para ver si existe una hemorragia”, y al tener que hacer ese estudio en otra dependencia “se pierden horas, donde los tiempos queman”. En este ítem, Luna no acuerda: “Hay un convenio por el cual requerimos tomografía, de urgencia y emergencia, lo obtenemos en el Cedian (Centro de Diagnóstico de Alta Tecnología del Norte). Eso es algo resuelto. No es una necesidad básica”.
Un apartado merece el área de Neonatología. La sala se equipó con todo lo necesario para hacerla funcionar. El problema: no hay neonatólogo. Este faltante de recurso humano “es una realidad de todo el país”, responde el director. Y aunque es un espacio a cubrir exhibe números para sostener que la falta de especialista no es una problemática mayúscula de su gestión. Sobre “tres nacimientos al día, 900 al mes, sólo se deriva un cinco por ciento” de pacientes de esa área a centros médicos de Córdoba.
La exigencia límite de las áreas de enfermería es una película repetida en los hospitales públicos. Aquí no hay excepción a la regla. Maturano ilustra: “La guardia rara vez tiene dos enfermeras. Y en la sala de clínica y cirugía son 36 camas con sólo dos enfermeros por turnos”. Este servicio tiene el “mayor desgaste físico, psicológico, y sería uno de los puntos a abordar rápidamente”, asume Luna.
En materia edilicia, los trabajadores resaltan el problema de filtraciones de agua y la caída del techo en el área de rayos. Es que, explica Corrales -delegada de los administrativos-, “no hay personal de mantenimiento”. “Teníamos dos personas, que ahora están derivadas a otras áreas.” Y larga su bronca: “Estamos en una situación muy delicada, porque el gobierno (provincial) nos da poca importancia”.

Fortalecer la atención primaria
Esta demanda que presiona sobre el hospital se explicaría por la recepción de pacientes que debieran atenderse en centros primarios de salud o en el sector privado, dicen los trabajadores. Algunas hipótesis que barajan: los dispensarios no dan respuesta efectiva o el paciente tiene mayor confianza en el hospital Agüero antes que en una unidad más pequeña o incluso que en las clínicas -en el caso de quienes tienen obra social-.
El diagnóstico de Maturano: “Hay un faltante presupuestario y una política centrada en la contención, pero no con una propuesta fuerte de atención de salud, y que articule con atención primaria y periféricos”. En el trazo grueso, Luna coincide. “Para poder dar una buena respuesta sanitaria, tiene que haber interrelación entre atención primaria y el segundo nivel, que somos nosotros”.
Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

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