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David sólo pide que alguien haga cumplir la ley

Afectado por una discapacidad motriz, este joven denuncia las dificultades que existen para transitar el centro de Jesús María. Los negocios que ocupan las veredas “algo tienen que ceder”.

Por: Leonardo Rossi (De nuestra Redacción)

A la espera de que el Concejo Deliberante de Jesús María sancione una nueva norma que regule la ocupación de las veredas por parte de los comercios, David Morassi (24) enfatiza que hoy existen “varias legislaciones (nacional, provincial, municipal) que no se están cumpliendo. Nadie cumple, ni sector público ni privado” –ver “Una ordenanza limita el uso comercial de veredas, pero no se cumple”, del 17 de marzo de 2013-. Para este joven, que padece una paraplejia espástica cerebral que le impide caminar con normalidad, es urgente el accionar del Estado para que la persona con discapacidad pueda circular de forma segura por el espacio público, tal como estipula la Ordenanza Tarifaria, en su artículo 44, inciso A. 
A causa de un problema durante el parto, David tiene hoy una afectación de movilidad “de entre 70 y 75 por ciento en sus piernas”. Aunque puede caminar, sólo resiste unos cincuenta metros. Por esa razón suele utilizar una silla de ruedas para desandar el espacio público. A diario vive la dificultad de moverse por el centro de Jesús María: sillas y mesas, toldos, cajones de verduras, son algunos de los obstáculos que los comerciantes plantan en las veredas. 
Mientras que “hubo un gran avance en la sociedad en general en aceptar a la persona con discapacidad”, por otro lado hay sujetos que “sólo velan por su economía”. Por ejemplo, quienes no quieren quitar mesas de las veredas, en zonas hoy prohibidas por la ley, al argumentar que perderán ingresos, discursos que David conoce de cerca, ya que participó en los foros organizados por el Concejo para alcanzar la nueva legislación en la materia. Por el momento, el gobierno municipal, entidad pública que debe hacer cumplir las leyes que hoy regulan esta problemática, mira hacia el costado. 
Quien tiene una discapacidad y su grupo familiar, de por sí ya “luchan con traslados, cirugías, gastos”, a lo que deben sumar una batalla más por el solo hecho de querer transitar una vereda. De parte de los comerciantes, sostiene David, “hay resistencia porque todo cambio les va a traer consecuencias económicas”. Por si hiciera falta, aclara que “nadie los quiere perjudicar; no quiero que haya menos puestos de trabajo, pero algo se tiene que ceder”. “Algunos dicen ‘están atacando los negocios del centro’. No es así, es la zona con más afluencia de gente y es donde hay que empezar a hacer el cambio”, reflexiona.

Cumplir la ley
-Si como dice, la gente de a pié ha entendido su problemática, entonces ¿qué falta para que puedan transitar con normalidad?
- Por una parte, la Municipalidad debe controlar la ciudad. Rescato y valoro que algunos concejales admitieron que en Jesús María se están haciendo mal algunas cosas. Entonces si se va a sacar el proyecto, que me parece muy bueno, lo que pido es que luego se controle. Y desde el sector privado se deben hacer controles internos. Por ejemplo, en lugares como el Banco Nación o la terminal de micros, que tienen rampas, éstas se deben hacer en los lugares que corresponde, y en la cantidad necesaria de manera que sirva a la persona con discapacidad.

Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

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