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Colonia Caroya impulsó una ordenanza para proteger su Patrimonio de la Humanidad

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El proyecto que pidió la intendencia fue hecho por Natalia Cravero, la arquitecta que revista como subsecretaria de Obras y Servicios Públicos en la Municipalidad, y demandó un largo tiempo de estudio y de intercambio con referentes en protección patrimonial.

Colonia Caroya ni antes de 2000 ni después -cuando el Camino de las Estancias fue declarado Patrimonio de la Humanidad por UNESCO- tuvo una ordenanza que declare zona de protección a la Estancia de Caroya. Lo que sí hubo fue una ordenanza que declaraba de interés público el proyecto a través del cual se declaraba Patrimonio de la Humanidad al circuito jesuítico.
Más allá de la mora de 13 años en normativizar ese aspecto, justo es decir que hasta el año pasado ningún emprendimiento privado amenazaba con romper el entorno jesuítico ni modificarlo drásticamente.
Sin embargo, la posibilidad de que la familia propietaria de Mariano Max invierta en cercanías de ese sector, activó la luz de alerta y la intendencia puso a sus funcionarios a trabajar en un proyecto normativo de protección.
La inquietud de todo el Ejecutivo fue dotar de un argumento legal de protección y regular qué se puede construir alrededor de la Estancia sin que esto perjudique la declaratoria que hizo Unesco en 2000.
La encargada de elaborar el anteproyecto normativo, que ya tuvo ingreso formal al Concejo Deliberante, fue la subsecretaria de Obras y Servicios Públicos, Natalia Cravero.
“Cuando se presentó este proyecto de declaración del Camino de las Estancias en el caso de la Estancia de Caroya se dibujó una mancha que demarcaba el área buffer o de protección, pero que no tenía definida dimensiones, ni distancias, ni cualidades, ni nada. Eso fue lo que envió la Secretaría de Cultura de la Nación a Unesco”, comenzó explicando Cravero.
La subsecretaria hizo un estudio exhaustivo del tema, en intercambio permanente con la arquitecta Rebeca Medina que es integrante de ICOMOS que asesora a Unesco desde Argentina. Pudieron trabajar con ella a través del programa SUMA 400 de la UNC con quien el municipio firmó un convenio el año pasado.
Paralelamente, se inició un contacto por correspondencia con la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos (CNMMLH) que formuló sugerencias en el borrador del proyecto, apuntando a que la norma no genere ambigüedades ni que se preste a dobles interpretaciones.
La Comisión, reunida en Comité Ejecutivo el 13 de diciembre pasado, resolvió remitir el tema a la CONAPLU, ya que es jurisdicción de dicho organismo y resolvió además que la arquitecta Mónica D’Amico trabaje en conjunto con los arquitectos Gladys Pérez Ferrando y Jorge Bozzano sobre el tema.
“Buscamos regular qué uso de suelo vamos a permitir en ese sector. Tenemos que hacer que lo que regulemos se cumpla de acá para adelante. El no dejar hacer perjudica y analizamos qué usos podemos hacer para que colaboren con la protección. Se le dio un carácter cultural, institucional, turístico porque la declaratoria tiene que ver mucho con esos aspectos. También comercial en tanto y en cuanto colabore y no que perjudique esa protección. La parte residencial se descartó de una porque la suma de las partes configuraría un ruido visual. A la vez, pusimos condicionantes arquitectónicos y urbanísticos para que no perjudiquen el bien”, explicó sobre los alcances que tendrá la norma de protección que comenzó a trabajar esta semana el Concejo Deliberante.
Entre esos límites figurará la superficie máxima autorizada a construir en función de la superficie total del inmueble, y altura máxima permitida (10,5 metros), entre muchos otros aspectos.
Yendo concretamente a la inversión que tiene planificada la firma Mariano Max y al proyecto que presentaron en el municipio durante 2012, Cravero fue muy clara: “No pensemos que esto va a ser un plato volador que va a aterrizar acá porque si lo traen no va a ser aprobado. Ellos, para lograr el uso del suelo, van a tener que adaptarse a un montón de aspectos que están contemplados en la ordenanza”. Y concluyó: “No pueden poner una caja de zapatos porque va a ser un plato volador que aterriza acá  y va a competir con la Estancia. Tampoco pueden falsificar un lenguaje y asemejarse a la Estancia porque también será una competencia. Hay que buscar un estilo donde puedan convivir los dos y que a la vez jerarquice a la Estancia. La prioridad nuestra es la protección de la Estancia. Una ciudad no crece sino protege el pasado”.


Autor
Claudio Jose Minoldo

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