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Lavado de manos, práctica higiénica necesaria

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El lavado de las manos con agua y jabón es una de las maneras más eficaces y económicas de prevenir muertes innecesarias. Esa práctica higiénica reduce en más de un 40% el número de muertes debidas a la diarrea y en un 25% el número en casos de infecciones agudas de las vías respiratorias.

Por: Fernando Manera (Bioquímico. Departamento de Bromatología de Colonia Caroya. Autor del libro “Una amenaza invisible”).

El fomento del lavado de las manos con jabón también constituye una importante estrategia contra la propagación del virus gripal H1N1, conocido como gripe A.
Está demostrado que el lavado de manos es la medida más importante para prevenir las enfermedades de trasmisión dentro de las instituciones de servicio médico (hospitales, clínicas, consultorios) y, fundamentalmente, en la vida diaria, esta sencilla práctica nos permite evitar infecciones trasmitidas por alimentos, resfriados, gripes, hepatitis A, conjuntivitis, algunas de transmisión sexual, entre otras.
Lamentablemente en Argentina y en muchos otros países del mundo no practicamos esta simple técnica “como” y “cuan-do” corresponde.
La superficie de las manos tiene pliegues, folículos pilosos, áreas sebáceas, glándulas sudoríparas y uñas que permiten la acumulación microrganismos.
Hay flora residente de la piel (normal), que convive con no-sotros, y flora transitoria, que se adquiere tocando elementos o superficies y que luego las manos transportan.
Es imposible determinar cuántos virus, bacterias, hongos y otros microorganismos tenemos en la piel de las manos. Pero, ciertamente, se multiplican por miles muy rápidamente.
Está científicamente demostrado que son muchas las enfermedades que pueden trasmitirse a través de las manos: forúnculos, absceso, distintos tipos de patologías eruptivas, parásitos, resfríos, hepatitis. De todas, sin embargo, la más común es la diarrea. Por eso es muy importante lavarse las manos en las siguientes ocasiones:
• Antes y después de cambiar pañales.
• Luego de estornudar o toser, si usamos nuestras manos para evitar la proyección de micro partículas de saliva.
• Cuando ingresamos y salimos del baño.
• Antes y durante la preparación de los alimentos y antes de servirlos.
• Luego de tocar alimentos crudos, y/o antes de servirlos.
• Luego de manipular objetos o utensilios sucios (bolsa de residuos, trabajar en el jardín, higienizar a los niños cuando van al baño, etc.).
• Luego de jugar con mascotas (perros, gatos, aves).
• En nuestra zona genital y ano, tenemos una abundante cantidad y variedad de microrganismos, por lo que es de fundamental importancia lavarnos las manos luego de ir al baño o luego de relaciones sexuales.
• Cuando regresamos a nuestro hogar.
• Luego de trabajar en escritorios y con computadores no personales.

Algunas medidas que podemos adoptar

  • Toalla de mano: Cambiarla a menudo para que esté seca, al menos una vez al día.
  • Jaboneras: deben tener orificios que permitan drenar la humedad del jabón para evitar la acumulación de gérmenes.
  • En baños públicos: usar toallas descartables para cerrar la canilla después de haberse lavado las manos.
  • Es fundamental que los niños laven sus manos antes de llevarse alimentos a la boca y después de: Jugar dentro o fuera de su casa, usar el baño, estornudar o toser (usar pañuelos descartables), descargar la nariz, jugar con las mascotas o bañarlas.
  • Descartar el uso del “trapo de cocina”, usar rollo de papel descartable, o se debe primero lavar con agua y jabón, enjuagarlos, y luego desinfectarlo con agua con hipoclorito, dejar secar tendido sin estrujar… para dar el tiempo de acción del desinfectante (20 minutos).
Las manos deben lavarse con jabón y agua y la operación no debe durar menos de 30 segundos.
Esta simple acción, permite “arrastrar” la mayor cantidad de microorganismos de nuestras manos. En primera instancia, el jabón con el agua hacen una emulsión que despega los microorganismos de la piel de nuestras manos, quedando estos dentro de la emulsión. Cuando enjuagamos con agua, quitamos la emulsión agua-jabón-microorganismos.
Nuestras manos así lavadas no quedan desinfectadas, simplemente quedan con un número de microorganismos bajo, impidiendo que nos enfermen.
En caso de que en la familia haya algún enfermo (gripe, hepatitis A, diarrea) es conveniente que nuestras menos queden desinfectadas. Para ello debemos usar agua con un jabón con desinfectante, o luego de lavadas aplicar alcohol gel, o alcohol al 70 % (siete partes de alcohol + 3 partes de agua de la canilla).
Un error muy difundido es creer que el alcohol puro es buen desinfectante, cabe destacar su acción germicida es prácticamente nula,.. no así si esta diluido con agua, por ello el alcohol al 70% es un excelente desinfectante, y con un tiempo muy corto para lograr su efecto, de 30 segundos a un minuto, tiempo que transcurre desde su aplicación a su secado por evaporación.


Autor
Claudio Jose Minoldo

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