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Jesús María también se suma a las voces que exigen acabar con la violencia hacia las mujeres

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Habrá pintadas en la ciudad y entrega de folletería a la comunidad en la conmemoración del Día de la no violencia hacia las mujeres.

Por: Viviana Niño (Licenciada en Trabajo Social. Integrante del equipo municipal de Violencia Familiar)

El próximo 25 de noviembre se conmemora el día intencional de la no violencia hacia la mujer. Según la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer “se entiende por violencia contra la mujer a todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada” .
Es importante tener en cuenta que el género es una construcción sociocultural y se relaciona con los significados que cada sociedad le atribuye, en cada período histórico, marcando aquello que se entiende como natural para varones y mujeres y constituyendo el sistema de ideales sociales para quien ha nacido varón o mujer.
La violencia de género comprende cualquier manifestación de violencia ejercida contra una mujer por el solo hecho de serlo, mediante las cuales se intenta mantener la hegemonía del género masculino y la subordinación de las mujeres a los hombres.
Dicha violencia, está sustentada por un sistema de creencias y valores acerca de los hombres y de las mujeres, instaurados con el sistema patriarcal, que legitiman la supremacía y dominio del género masculino.
Al respecto en un artículo publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) se menciona que “la desigualdad se va construyendo desde que las mujeres y los hombres nacen y aprenden a desenvolverse en la sociedad a partir de diferentes normas, estereotipos y valores que se trasmiten de una generación a otra. Usualmente, este proceso de socialización fomenta la construcción de modelos de lo que significa ser hombre o ser mujer que, también, tienen sus implicancias para la violencia, ya sea a  la hora de vivirla o de ejecutarla” .
Entre los estereotipos de género que han contribuido a este desequilibrio de poder en detrimento de la mujer, se pueden mencionar diversas creencias, tales como, que las mujeres son, por naturaleza, inferiores a los hombres, que los hombres tienen derechos de propiedad sobre la mujer y los hijos, que el lugar social de la mujer corresponde al ámbito privado, en su rol de esposa y madre y su “instinto maternal”.
Pierre Bourdieu quien sostiene que “desde el origen del patriarcado el hombre se definió como un ser humano privilegiado, dotado de algo más: más fuerte, más inteligente, más valiente, más responsable, más racional: esto implica una relación jerárquica con las mujeres (o con la propia mujer)”.
Sin embargo, el hombre debe pagar un alto costo para adquirir los atributos que lo definan socialmente como tal: renunciar a la expresión de las emociones y sentimientos considerados “femeninos”, demostrar su capacidad de control y de dominio sobre sí mismo y los otros.  Este mandato social genera frustración y dolor en el hombre que se ve obligado a dar pruebas constantes de su hombría y virilidad.
Desde una perspectiva psicosocial,  se plantea la hipótesis que los hombres violentos serían hombres tradicionalistas “que creen en los roles sociales estereotipados, es decir, en la supremacía del hombre y en la inferioridad de la mujer” .
El paradigma patriarcal instauró un modelo familiar basado en un sistema autoritario y de género que sometió a los más “débiles” del grupo (mujeres y niños) provocando sufrimiento y frustración, tanto a hombres, como a mujeres. Ante esta realidad es necesario promover formas más solidarias y flexibles de vinculación familiar, abogando por la democratización de las relaciones familiares y el respeto a los derechos.

Violencia doméstica
La violencia de género atraviesa diversos ámbitos y contextos sociales, siendo la violencia doméstica una de las formas en la que ésta puede manifestarse.
La violencia doméstica es la que se desarrolla en el espacio doméstico, delimitado éste por las interacciones en contextos privados. Dentro de este ámbito y como una manifestación especifica de la violencia doméstica, la violencia conyugal hace referencia “a todas las formas de abuso que tienen lugar en las relaciones entre quienes sostienen o han sostenido un vínculo afectivo relativamente estable”. El maltrato físico, emocional, el abuso sexual, son algunas de las formas en que esta violencia se hace presente en un contexto de desequilibrio de poder, con el fin de mantener la supremacía y  poder del hombre y la subordinación y dominio de la mujer.
Para comprender la dinámica de violencia conyugal es necesario considerar dos factores: 1) su carácter cíclico y 2) su intensidad creciente. El ciclo de la violencia está constituido por tres fases, a  saber:
1° Fase: FASE DE LA ACUMULACIÓN DE TENSIÓN, caracterizada por un clima creciente de ansiedad y hostilidad en la pareja.
2° Fase: EPISODIO AGUDO: en la cual la tensión acumulada da lugar a una explosión de violencia, siendo sus consecuencias variables, desde un empujón hasta el homicidio.
3° Fase: LUNA DE MIEL: caracterizada por el arrepentimiento del hombre, quien promete cambiar, pero al tiempo el ciclo se reinicia.
Con respecto al segundo factor (intensidad creciente), es descripta como una verdadera escalada de violencia, la cual, comenzando por una etapa de violencia sutil, de agresión psicológica, avanza hacia la violencia verbal y finalmente física. Es importante señalar que dicha escalada puede concluir en homicidio o suicidio de la víctima.
Durante este proceso, la mujer va perdiendo progresivamente su autoestima, aumentando su sumisión y el miedo hacia el agresor.

Una propuesta de intervención a nivel local
El Programa de Atención de Violencia Familiar de la Municipalidad de Jesús María, funciona desde el año 2006, asistiendo a mujeres en situación de violencia conyugal a través de un abordaje integral que contempla los aspectos legales, psicológicos y sociales de la problemática.
Asimismo, desde el pasado año, funcionan dos grupos de mutua ayuda, coordinados por miembros del equipo técnico. Esta modalidad de abordaje implica la reunión de personas que están afectadas por la misma problemática (en este caso mujeres en situación de violencia familiar), quienes voluntariamente, a partir de una propuesta y con la mediación técnica, se proponen el abordaje testimonial de sus sentimientos y actitudes, con la finalidad de que cada participante comprenda su situación personal  y promueva el cambio.
Romper con el aislamiento y el silencio, pilares fundamentales sobre los cuales se asienta la violencia doméstica no es tarea sencilla, pedir ayuda es el primer paso. El Programa funciona los lunes de 11 a 14 horas en la Dirección de Calidad de Vida, Alberdi 560 y los miércoles de 11 a 14 horas en el Centro de Salud de Sierras y Parques.




Autor
Claudio Jose Minoldo

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