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La Banda de Música de Gendarmería cumple 50 años y dos de sus fundadores recordaron cómo comenzó todo

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De los 15 primeros, sólo quedan vivos 4  y dos de ellos se pusieron a recordar cómo fue el inicio de esta agrupación que celebra sus 50 años junto a la música y la comunidad local.

Este martes 18 de octubre, la Banda de Música de la Escuela de Suboficiales de Gendarmería Nacional “Cabo Raul Remberto Cuello” de Jesús María ofrecerá un concierto de música popular en el Teatro Libertador de la ciudad de Córdoba, con motivo de festejar sus primeros 50 años.
Resulta curioso pensar que fue presentada oficialmente un  5 de diciembre de 1961 en Marquesado, San Juan, y durante la misma formación les comunicaron que se tenían que trasladar a Jesús María donde iba a comenzar a funcionar la escuela de Suboficiales. Algo así como que fue nacida en San Juan pero criada en Jesús María.
Componían aquella formación musical apenas 15 personas (con el bastón mayor inclusive) y la mayoría de los músicos había sido reclutada en la región de Cuyo y alrededores.
Por gentileza del actual director de la Banda de Música, Primer Día pudo juntar al cabo Primero (R) Modesto Domínguez y al suboficial Mayor (R) Fabián Molina, quienes fueran dos de los primeros 15 muchachos que se sumaron a la banda.
Domínguez es sanjuanino de nacimiento y está a días de cumplir los 79 años, mientras que su antiguo camarada en la banda tiene 72 años y es oriundo de San Luis. La primera vez que se encontraron, después de 30 años de no verse, se desconocieron para fundirse luego en un enorme abrazo. Y tienen una pila de recuerdos para compartir con la comunidad que los vio formar familia por estos pagos y ser parte activa de la comunidad. Molina recuerda que vivió sobre la calle Cástulo Peña un tiempo y que después se mudó cerca de la José Manuel Estrada en barrio Pueblo Nuevo.
¿Qué decir de Domínguez? Si es un referente ineludible en la ciudad de participación vecinal ya que estuvo en la fundación del primer centro vecinal de la ciudad en barrio Norte, organización que presidió durante muchísmo tiempo. Las funciones de ambos en la banda eran bien distintas: mientras que Molina era el encargado de soplar el saxo, Domínguez marcaba el paso de marcha como bastón mayor, portándolo con orgullo y arrojándolo bien alto para sostenerlo seguro en la caída.
“Yo sentía que era el responsable de los desfiles por tener que llevar el tiempo de la marcha de toda la tropa. A mí me decía el jefe de desfile ‘vamos a marchar a 110 o a 100’ y tenía que ir solo adelante marcando el tiempo y no es tan fácil como parece”, contó Domínguez sobre la función que le tocó de-sempeñar.
El caso de Molina es bien raro, si se tiene en cuenta que él no quería ser músico aunque tenía un padre que punteaba la viola como ninguno: “Me incorporé un 13 de noviembre de 1961. Éramos cinco músicos y no había más. Después, hicimos la primera formación el 5 de diciembre de 1961. Y a la semana siguiente dejamos el lugar para venir a Jesús María”.
Esa formación original incluía a un ciudadano español de apellido Silvage, un gran músico según le reconocen sus amigos. Al ser tan pocos integrantes, las introducciones de las canciones llevaban muy pocas líneas de bajo y después venía todo canto con los vientos de la banda. “Entre Silvage, Carabajal con la trompetita y yo con el saxo nos hacíamos cargo de llevar la línea de canto”, recordó Molina.
Esos 15 gendarmes tuvieron su debut oficial en el desfile de 25 de mayo de 1962 sobre la calle San Martín de Jesús María como testimonian las fotos que Domínguez atesora de la época en que formaba parte de la institución, antes de su retiro.
En 1963, la banda comenzó a agrandarse con la llegada del alférez Herman Walter Barrientos que llegó con 10 músicos más. Era hijo de Andrés Lino Barrientos, uno de los artífices de la creación de todas las bandas de música dentro de Gendarmería.
Pero los primeros integrantes habían ingresado como gendarmes rasos y les tocaba hacer cuanta tarea hiciera dentro de la escuela, inclusive la limpieza de las caballerizas, de los sanitarios, la realización de recados, y todo lo que se les ordenase porque ése era el mandamiento que habían asumido al ingresar a Gendarmería: antes que nada eran gendarmes, el resto era un accidente dentro de la carrera dentro de la institución.

La Banda hoy

La Banda de Música de la Escuela de Suboficiales cuenta entre sus filas con 55 músicos gendarmes y viene escribiendo una historia nueva, donde cabe la originalidad e innovación respecto a las bandas militares tradicionales.  Reconocida en todo el país, apuesta en sus presentaciones a la ejecución de arreglos de música popular, quizás influenciada por las distintas procedencias de los músicos que la componen. Así, folklore nacional, tango, jazz, rock, y los estilos latinoamericanos fueron adoptados exitosamente por la banda para sus interpretaciones.
Con una base firme de batería, bajo, guitarra eléctrica y piano, más completas filas de bronces, saxos, maderas y percusión, la banda que dirige el alférez músico Marcos Fernández ejecutará un variado repertorio popular con arreglos propios y de grandes maestros.
La cita es este martes 18 a las 21.30 con entrada gratuita. Se solicita concurrir con un alimento no perecedero para colaborar con el comedor infantil “El Gaby“ de Jesús María.

Los orígenes
Una recopilación de datos que hizo la banda demostró que tuvo un comienzo muy duro donde hubo que luchar contra la precariedad de recursos.
Sin embargo y con grandes esfuerzos, fueron gestando el crecimiento hasta lograr lo que hoy es la prestigiosa Banda de Música de la Escuela de Suboficiales Cabo “Raúl Remberto Cuello”.
En 1958, se creó la Escuela de Suboficiales de Gendarmería Nacional, en la ciudad de Barreal, San Juan. Ya en esa época habián incorporado varios gendarmes músicos, quienes se desempeñaban como Cornetas de orden y Tambor o Cornetas de Guardia.
En 1960, la escuela se trasladó a Marquesado, con gendarmes músicos cumpliendo identicas  funciones. Y en 1961, se forma una pequeña Fanfarria a cargo del Subalférez José Fernández. Fernández descubrió que el gendarme Modesto Domínguez era dactilógrafo, y decidió incorporarlo a la Banda para realizar tareas administrativas, entre ellas, la realización de entrevistas a músicos civiles para incorporarlos a la subunidad recientemente creada.
Grandes sacrificios y mucho trabajo, hicieron aquellos hombres para mantener aquella Fanfarria. Formaban con instrumentos propios o prestados, ya que el grupo carecía de ellos.
Así, se logró formar una Banda con escasos efectivos para dar realce a las formaciones militares, e hizo su primera presentación en la plaza de armas del instituto.
Los primeros integrantes fueron: Alférez José Fernández (Director de Banda); TAMBORES: Gend. (S) Deney Sosa, René Sosa y Justo Morales. CORNETAS: Cabo Felipe De los ríos, Gend. (S) Antonio Castillo, Mario Villarruel y Rogelio Fernández (quien sería el primer corneta que efectuó el toque de iniciación del Festival de Doma en 1966). BOMBO: Gend. Placido Yacanto. PLATILLOS: Cabo Amaro Poza. CLARINETE: Gend. Isidro Varela. SAXO TENOR: Gend. Daniel Silvaje. SAXO ALTO: Gend. Julio Molina. TROMPETA: Gend. Epifanio Carvajal. FLISCORNO SOPRANO EN MI b: Cabo Alberto Primo. BASTÓN MAYOR: Gend Modesto Domínguez.
Durante la primera formación de la banda como tal, ejecutó en conjunto una diana,  ya que no había instrumentos y varios de sus integrantes estaban aprendiendo a tocar. No obstante se realizaban los toques reglamentarios, diana, atención, bandera, aunque ésa sería la única y última formación en Marquesado antes de venir a Jesús María.
Domínguez, en su función de administrativo de la Banda fue el encargado en Jesús María de receptar las solicitudes para las actuaciones de la Banda en actos oficiales. El hombre aprovechaba esa circunstancia para ofrecer para la noche una formación alterna en la que algunos músicos se ganaban unos pesos extra tocando como orquestas típicas y de jazz.
Molina, por su parte, estuvo en Jesús María hasta 1982 hasta que lo trasladaron a Campo de Mayo y se retiró en 1987. Ese día guardó su saxo y no lo volvió a tocar nunca más. De hecho, se deshizo de él.
Sin embargo, cuando fue convocado este año para participar de la conmemoración por el 50 aniversario de la Banda, le volvió la emoción al cuerpo, particularmente cuando se reencontró con Domínguez en Jesús María, ciudad a la que no veía desde 1982 y a la que encontró totalmente cambiada.
“Me sentí muy emocionado porque ni bien entré lo ví a Domínguez y le dije ‘Flaco, hermano’, lo abracé, y casi se cae de la emoción, se tuvo que agarrar de la silla. Imaginate que hace de antes del ‘80 que no nos veíamos”, resumió Molina.
Tienen el orgullo de haber estado entre los fundadores de una agrupación querida en esta comunidad y en gran parte del norte cordobés. Tienen el orgullo de haber forjado una formación de músicos desde la nada porque al principio no había instrumentos pero tampoco muchos músicos.
Y prometen que van a estar en el concierto de este martes para celebrar, y escuchar como suena la actual formación. No se descarta que haya algún cosquilleo interno, algún estremecimiento, y por qué no algún lagrimón por estos 50 años que pasaron, mientras la vida los hizo abuelos.


Autor
Claudio Jose Minoldo

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