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Construyen microembalses para evitar inundaciones en Jesús María

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Está en marcha la construcción de cinco microembalses en terrenos privados que evitarán que el agua de las copiosas lluvias inunde el suroeste de Jesús María. Es la primera etapa de un proyecto más ambicioso que incluye la construcción de otros 17 microembalses.

Dentro del marco del proyecto de ordenamiento de las cuencas hidrográficas de los ríos Santa Catalina, Ascochinga, y Jesús María, la Subsecretaría de Recursos Hídricos de Córdoba decidió aprobar la primera etapa del proyecto que consiste en la creación de cinco microembalses de retardo hacia el oeste de esta ciudad.
Se trata de una inversión que asumieron en forma conjunta el Estado municipal, el gobierno de Córdoba, y la Sociedad Rural de Jesús María por un valor que orilla los 450 mil pesos.
La necesidad de reducir el volumen de agua de lluvia que circula por la zona urbana de esta región se detectó con el estudio de cuencas que realizó el ingeniero David Torre a raíz de un convenio de colaboración recíproca que celebraron durante 2010 los municipios de Jesús María y Sinsacate, más la Sociedad Rural de Jesús María y los Consorcios de Conservación de Suelo y Agua de Jesús María y Ascochinga.
El antecedente más importante fue el del 18 de diciembre de 2009 en el que se precipitaron sobre la ciudad más de 100 milímetros en una hora y se generó un caos de lugares inundados.
Como una solución para mitigar esas contingencias, se diseñó un programa de construcción de microembalses entre las Sierras Chicas y la ciudad -23 en total- de los que se construirán cinco que son los que mayor inconveniente generan sobre la Ruta E66 y sobre la avenida Miguel Juárez y calle Córdoba de Jesús María. Cada microembalse tendrá capacidad para acumular agua por cinco horas y vaciarse durante las siguientes veinte horas.
Otras obras similares tienen que realizarse entre Sinsacate y Cañada del Río Pinto para idéntico propósito: mitigar los latigazos que provoca el agua cuando se desboca y no se la puede controlar.
Entre las obras resultantes del proyecto para el ordenamiento hídrico de la cuenca se enunciaron, además de la construcción de los microembalses, la sistematización de predios rurales, la delimitación de áreas de reservas naturales y un plan de reforestación, así como la construcción de azudes niveladores para el sector urbano y encauzamiento y nivelación de fondo de cauce para el sector este.
A partir de ese informe, desde el municipio se profundizó el estudio de la subcuenca de la zona donde está ubicada la escuela de Suboficiales de Gendarmería Nacional, con un área total aproximada de 400 hectáreas. Allí, se determinaron las condiciones de escurrimiento, los caudales y las variables hidráulicas para la construcción de los microembalses necesarios para disminuir el caudal aportado por la cuenca en cuestión.
Lo más importante es que cada microembalse genera una pequeña laguna de retardo que impide que el agua corra con velocidad y caudal. Estas lagunas estarán ubicadas en tres inmuebles privados y cada una tendrá una altura de coronamiento aproximada de dos metros. La superficie y el volumen varían en cada caso desde 16718 a 54841 metros cuadrados para la más extensa; y entre 12538 a 68551 metros cúbicos 3 de capacidad.

La opinión de un especialista en el tema
David Torre, además de ingeniero agrónomo es especialista en conservación de suelos, y viene supervisando la construcción de los microembalses. Su opinión es que la falta o la demasía de agua en las zonas urbanas son motivo de problemas y que ambas cuestiones se deben a que hemos modificado el ciclo del agua.
“Lo que nos está faltando es un manejo coherente y en equipo con cada uno de los actores dentro de la cuenca. Ésa es la unidad para planificar todo esto”, explicó Torre sobre el trabajo mancomunado que vienen haciendo distintos actores de las instituciones oficiales en conjunto con los sectores de la producción.
Por eso, se logró tercerizar esta obra y gastar el equivalente a lo que hubiese salido si la afrontaban los productores por su cuenta. Cada unidad, con este mecanismo, tiene un valor de entre 30 y 40 mil pesos.
“Con estas unidades que son caras pero no tanto estamos solucionando problemas que son importantes”, remató Torre.
Después de concluir con los primeros cinco microembalses, el proyecto original prevé que se vayan construyendo nuevos microembalses hacia la zona de Sierras Chicas.
“¿Por qué le dimos prioridad a estos primeros cinco? Porque son los que atacan en forma directa a barrio Los Nogales y la Escuela de Gendarmería Nacional. Cuidan todos los excedentes de agua que se generan en esas dos mil hectáreas. Si todo funciona como ha sido previsto y calculado, estos diques van a demorar estos picos de crecidas, ese gran golpe de agua que pega sobre barrio Los Nogales y ahora va a quedar demorado en cinco reservorios”, completó el especialista sobre las razones de la elección de esta primera etapa.
Si se generaliza esta práctica en toda la zona de sierra, se estarían evitando inundaciones y, al mismo tiempo, alimentando las napas subterráneas.


Autor
Claudio Jose Minoldo

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2016. Año VIII.
Año Ocho.
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