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Xerojardinería o cómo tener un jardín con poca agua

Para quienes realmente gozan de la belleza de los jardines, hay recomendaciones sobre cómo organizarlos de modo que no precisen mucho consumo de agua ni demasiada manutención con el uso de varias especies autóctonas.

Por: Andrea Mansilla (Ingeniera Agrónoma. Red Argentina del Paisaje Nodo Cordoba)

La zona de Jesús María–Sinsacate está situada en la región  biogeográfica: provincia del espinal, que delimita las especies que crecen en forma espontánea.
Las especies poseen adaptaciones morfológicas y fisiológicas que les permiten desarrollarse con éxito aprovechando las condiciones climáticas.
El régimen hídrico normal, (aproximadamente 800 milímetros) de la zona se ve disminuido por el progresivo aumento de la temperatura en el planeta, por el fenómeno del cambio climático y, por consiguiente, ocurre un menor aporte de agua en las cuencas hídricas.
En los últimos años tuvimos épocas de escasez de agua, que comenzaron generalmente a partir de septiembre con el aumento de las temperaturas.

Necesitamos regar y no se puede…
Entonces surge la pregunta: ¿podremos seguir teniendo jardines dentro de algunos años?
Tal vez no podamos responder a esta pregunta pero sí conocer más:

  • A las especies adaptadas a la sequía y sus valores estéticos.
  • Cómo ser más eficiente en el riego.
  • Y finalmente cómo conservar el agua que tenemos en el suelo.
Este nuevo concepto se denomina XEROJARDINERÍA, Xero proviene del griego y significa seco. Se trata, entonces, de la jardinería de sequía, donde la escasez de agua es el factor limitante.
Este conjunto de prácticas apunta a ahorrar agua y trabajo.
La xerojardineria combina diversas prácticas que permiten reducir los requerimientos de agua.

  • El concepto de suelo esponja: Apunta a realizar las practicas necesarias para que el suelo,  absorba, retenga y después libere a medida que la planta lo necesite, el agua incorporada.
  • El suelo: es el principal factor a trabajar: Se recomienda agregar materia orgánica, como humus de lombriz, guano, mantillo, varias veces al año para comenzar a esponjar y permeabilizar el suelo. Trabajar con horquilla o laya, esto airea el perfil del suelo pero no lo invierte.El agregado de humus es  clave para retener agua.
  • Cobertura: Siempre mantener cubiertas las cazuelas, y canteros, con mulching, puede usarse paja, mantillo, chip, las mismas malezas secas, esto hace que el agua del suelo no se evapore.
  • El riego: Es importantísimo ser eficientes: el riego por goteo es el que mejor se adapta ya que la evaporación es minima.
  • El uso de plantas nativas: Estas están adaptadas a las condiciones climáticas de la zona.Especies  de nuestra zona que podemos utilizar: Algarrobos, espinillo, tala, chañar, garabato, tusca, piquillín, manzano del campo, molle, coco, quebracho blanco.Algunas nativas de otras zonas más al norte pero que se adaptan muy bien: Pezuña de vaca, acacia visco, aguaribay.
  • Limitar la superficie de césped: Como alternativa al césped se pueden utilizar otras especies tapizantes, que tengan menos requerimientos de agua, árboles, arbustos o reemplazar por un material extra vegetal.
  • Crear zona de sombra y atenuar el viento: Estas zonas evitan el rápido desecamiento que origina el viento, creando un microclima que permite el establecimiento de otras especies.
La ventaja de una jardinería con menor cantidad de agua es que, además de cuidar un recurso que es escaso, nuestro jardín tendrá menores necesidades de mantenimiento (menos cortes de césped, menor crecimiento de malezas y menos enfermedades).­
Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

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