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Metas y objetivos, parte fundamental de una Planificación

Muchos libros y artículos enuncian una clara necesidad de establecer objetivos y metas para que un emprendimiento tenga éxito, pero son pocos los que indican cómo hacerlo. Les proponemos un ejercicio práctico.

Por: Germán Amurri (Lic. en Administración, Contador Público, Auditor Interno ISO 9001:2000 y Profesor.  Director de la consultora ABC + 1)

Meta es un estado deseado al que la organización quiere llegar. Esta se diferencia de lo que es Objetivo porque esté posee además las siguientes características: cuantificación, temporalidad, claridad y verificabilidad.
  • Cuantificación: debe expresar un número o proporción en su enunciación.
  • Temporalidad: debe estar referido a un plazo de tiempo.
  • Claridad: entendible por todos los integrantes de la organización.
  • Verificabilidad: que el objetivo se pueda evaluar y/o controlar sobre su grado de cumplimiento (o no) en la realidad de la organización.
Un ejemplo de objetivo válido sería: “incrementar las ventas (en unidades) de agosto de 2011 en un 10% respecto al mes de julio de 2011”. Ya que posee las características enunciadas anteriormente.
Se podría decir que un estratega comienza pensando en una meta y luego la tangibiliza en objetivo. Claro está, después hay que buscar los medios suficientes para hacerlo realidad en el tiempo propuesto; en otros artículos se hablará de ello.
 

Pasos para definir objetivos
1. Lo primero es establecer el rumbo, es hacer una pregunta, como por ejemplo: ¿Qué es lo que quiero lograr en 3 (tres) años? De aquí se definirá la materia y el plazo a concretar. Ejemplos de materia son: Rentabilidad, Capacidad para generar fondos, Aumentar los beneficios, Aumentar los márgenes, Aumentar el volumen del negocio, Obtener una estructura de ingresos diversificada, penetración en el mercado, posición destacada en la industria o sector económico, grado de calidad, costos bajos, diversificada líneas de productos/servicios, liderazgo en tecnología e información, internacionalización de la empresa, inversión continúa, satisfacer las necesidades de los clientes, etc.
2. Que los objetivos sean realmente: importantes, factibles, que generen un patrón integrado de comportamiento (unifiquen las acciones de todos los integrantes), que se requiera de esfuerzo para alcanzarlos, que estén dentro de la visión, misión, políticas y valores de la organización.
3. Establecer una estructura de objetivos, pensado primero en los más lejanos en el tiempo y llegando hasta lo que tengo que hacer mañana. En este sentido esta expresado el artículo escrito el domingo 19 de junio de 2011 del presente Semanario.
4. Que las mediciones de cuantificación y temporalidad gocen de cierta lógica de factibilidad.
5. Que los integrantes lo adopten como parte integrante de su día a día, utilizando carteles recordatorios.
6. Que los éxitos o fracasos sean comunicados a todos los integrantes de la organización, después de las evaluaciones o controles ejecutados por la cúpula directiva.
 

Un caso práctico
Imaginemos que una industria quiere ser líder tecnológico en su sector en tres años, el planeamiento con sus objetivos puede establecerse de la siguiente forma.


Conclusión
Como puede observarse, existe una estructura de objetivos, definiendo primero el punto (1), luego el (2) y por último el (3). De esta forma tengo un rumbo cierto hacia donde quiero ir al cabo de los tres años, es factible de comunicar y de integrar el comportamiento de todos los participantes de esta organización, y permite justificar las acciones, sabiendo que el estadio deseado es mucho mejor que el actual. Por lo tanto son múltiples las ventajas que produce todo proceso de planificación, disminuyendo la imprevisión y construyendo un futuro posible para la organización.
 
Claudio Jose Minoldo

Claudio Jose Minoldo

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