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600 toneladas de veneno por año en Córdoba

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La UNC confirmó que el suelo del norte cordobés está contaminado con plomo. El metal proviene de los cartuchos de cazadores de palomas.


Cuando en 2002 la investigadora María Luisa Pignata presentó los resultados de su estudio, la sangre se le congeló. Allá en Lisboa y frente a otros 13 países había descubierto que Córdoba tenía la misma cantidad de plomo que países industriales como Polonia y Rusia. Sin embargo, las zonas de la provincia que habían reportado mayores concentraciones no tenían chimeneas humeantes sino pura soja. “¿En qué diablos me equivoqué”?, pensó.
Los resultados iniciales del grupo de estudio de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) fueron cotejados por Finlandia y España. Pero no fue necesario corregir nada, porque estaban en lo correcto: el norte cordobés tenía tanto plomo como los países desarrollados; pero el metal pesado no provenía de la industria sino, principalmente, de la caza empresarial de la paloma.
Ocho años más tarde, un reciente estudio del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UNC (que comanda Pignata) volvió a encender el alerta sobre el peligro de los perdigones del llamado “turismo cinegético”.
El estudio –publicado el 13 de mayo de este año en la revista especializada Journal of Soils and Sediments– comprobó que determinadas zonas de la provincia tienen valores significativamente superiores a los permitidos para zona agrícola. La principal fuente de emisión, corroboró el estudio, es el turismo cinegético.

Después del disparo
El equipo de investigadores que comanda María Luisa Pignata tomó 94 muestras de suelo en nueve zonas de Córdoba: las minas de uranio en Sierras Chicas, El Durazno, Chancaní, Despeñaderos, Río Tercero, Oliva, Pozo del Tigre (Estación General Paz), Yocsina y ciudad de Córdoba (barrio Los Sauces y Ferreyra). Se intentó de esta manera comprobar que, además del aire, el suelo también estaba contaminado.
Para no limitar el estudio al plomo, también se midieron otros materiales pesados con diferentes fuentes de emisión (plaguicidas para el cultivo, residuos industriales como los de la Fábrica Militar de Río Tercero o las metalmecánicas de Ferreyra, entre otras).
Los resultados fueron contundentes: “Las muestras de suelo que tomamos en campos donde se practicaba tiro al blanco como Pozo del Tigre registraron niveles extremadamente altos de plomo”, informó Pignata.
Esta publicación confirmó en suelo lo que la investigación inicial de  2002 confirmó en aire: el plomo depositado por el turismo cinegético (la UNC calcula que como mínimo son 600 toneladas por año) contamina tanto como las industrias polacas y rusas. Es que cada turista dispara entre mil y 1.500 tiros por día.
Mediante bioindicadores instalados en 52 sitios de Córdoba, la universidad localizó en forma exacta los sitios de mayor contaminación por plomo. Se identificaron cuatro zonas tóxicas (ver mapa). La más relevante fue la del norte provincial, próspera en caza de paloma.

De ángeles y demonios
El presidente de la Cámara de Turismo Cinegético de Córdoba, Octavio Crespo, dijo Día a Día que la caza de paloma estaba “demonizada”.
“Algunos creen que porque vienen cazadores de más de 15 mil kilómetros estamos haciendo algo ilegal. Todas las armas pasan por Aduana y están inscriptas en Registro Nacional de Armas. No traficamos ni drogas ni armas”, ironizó.
El Turismo Cinegético recepta el 10 por ciento del turismo internacional que llega a Córdoba. Desde la cámara aseguran que las condiciones de la fauna cordobesa hacen tan apetecible a la provincia. “En ningún sitio la paloma es tan plaga como en Córdoba”, agregó.
Crespo no quiso polemizar con los estudios de la UNC pero dijo que estaba interesado en conocer el impacto de los perdigones en el suelo: “No estamos cerrados a conocer investigaciones, siempre y cuando éstas sean imparciales. Hasta donde yo sé, no está comprobado que las municiones tengan efectos adversos en la salud humana. Los países que las prohibieron lo hicieron porque afecta a las aves migratorias, en humedales”.
La ley nacional 24051 de residuos peligrosos limita la cantidad de plomo que se arroja en forma industrial. La caza de paloma está inscripta como “actividad turística” y no “productiva” por eso le escapa a la norma.
Este diario consultó al secretario de Ambiente de Córdoba, Raúl Costa. El funcionario derivó la explicación a los técnicos de la institución, pero no hubo explicaciones.

Del aire al suelo y del suelo al Hombre
Oxidado. El plomo por sí solo (como metal) no contamina. Pero al entrar en contacto con el aire, el agua y hasta el fuego (en caso de incendio), se oxida. Así puede ser transportado.
En humanos. El metal se acumula en el organismo a través de los huesos y de la sangre (la molécula de hemoglobina contiene hierro, parecido al otro metal).
Fuente: Natalia Lazzarini - diario Día a Día 18/07/2010.


Autor
Claudio Jose Minoldo

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1 Comentarios :

  1. Qué tema!!Una vez leí que aunque el turismo cinegético representa el 10% del internacional llegado a Cba, deja el 80% de los ingresos generados en el mismo rubro.O sea, mueve mucha plata .Esto hace unos años, ya que a partir de la crisis de USA , ha disminuído muchísimo, tanto que algunos "palomeros" se han dedicado a otra cosa.El agua que consumimos viene de napas de las sierras chicas donde el nivel de plomo es muy alto...Terminaremos como los romanos, intoxicados,estùpidos y dementes.. o ya estaremos?

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