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Tiene un avance del 40 por ciento el frigorífico porcino de Colonia Caroya

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La inversion es de un grupo local que cree que podrá estar en operación dentro de un año.
Se está edificando cerca del río Carnero a unos 700 metros de la ruta nacional 9 y la mano de obra y los materiales son casi todos locales.


Qualitá es un grupo empresario local que viene invirtiendo en un frigorífico porcino con una misión concreta: edificar un establecimiento que cuente con condiciones de higiene necesarias para garantizar la trazabilidad de la carne porcina, permitiendo el reconocimiento local, federal e internacional de los productos que integren la cadena de tránsito.
Dicho en otros términos: lograr estándares de calidad que permitan ofrecer servicios a elaboradores de productos que incluyan cerdo y, paralelamente, ofrecer su propia línea de productos porcinos, yendo desde lo local hasta lo internacional, si el crecimiento así lo permite.
Con la construcción de este frigorífico, el primer en su clase en Colonia Caroya, se pretende constribuir a la erradicación de la faena de carne de cerdo clandestina (sin condiciones básicas de sanidad que dificultan calidad en las manufacturas) y erradicar la falta de higiene y certificación de productos faenados que, por añadidura, también imposibilitan el tránsito federal e internacional de cortes frescos de cerdo y chacinados.
Las instalaciones ya son notoriamente visibles sobre la margen este de la ruta nacional 9, en dirección al río Carnero donde el grupo empresario adquirió doce hectáreas y alambró cinco, que son las que contendrán el edificio de 3500 metros cubiertos en que se desarrollará la actividad.
Fuera de ese predio alambrado, se encuentra la primera de las tres lagunas de tratamiento de líquidos efluentes y hay dos hectáreas de bosque nativo que separan el emprendimiento de las márgenes del río Carnero.
En estos momentos, una dotación de entre 50 y 100 hombres (dependiendo de las etapas del trabajo) se vienen haciendo cargo de levantar la estructura que contendrá al frigorífico.
Para poder trabajar en el predio, Qualitá debió solicitar el tendido de la red de energía y proceder a la apertura de una calle por la que se accede al lugar. Un pequeñísimo cartel con letras rojas sobre la ruta 9 da cuenta de la dirección en la que se encuentra el emprendimiento.
Si el cierre del frigorífico de carnes bovinas JBS Friboi fue la mala noticia del año, no existen dudas de que la construcción de este frigorífico porcino se transforma en un bálsamo ante tanta incertidumbre que generan las noticias sobre el sector.
Cuando el frigorífico esté en plena producción, podría ser fuente de trabajo directa para unas 80 personas y un número similar en forma indirecta (transporte y otros rubros).
Su construcción responde a una necesidad de la provincia de Córdoba pero, aunque pudo realizarse en otra jurisdicción, los inversores decidieron apostar fuerte a la construcción de la identidad de los productos elaborados en Caroya.
Lamentablemente, la autorización local atrasó cerca de un año los trabajos, pero esas barreras pudieron ser superadas y hoy el frigorífico está en marcha.
El proyecto contempla trabajar bajo normas de calidad y respetar todas las normativas vigentes en materia de sanidad e higiene. El edificio se está construyendo teniendo en cuenta ese objetivo, aunque los inversores prefieren mantener un bajo perfil y no levantar falsas expectativas antes de tiempo y antes de poner en marcha este gran emprendimiento.

Cómo será el primer matedero porcino de Colonia Caroya
 
Gustavo Serafini trabajó desde 1992 hasta su cierre en el ex frigorífico ColCar y pasó por todas las áreas de la administración. Su conocimiento sobre el negocio le valió una invitación del grupo inversor local Qualitá para tomar parte de lo que será, dentro de un año, el primer matadero porcino de Colonia Caroya.
“Estoy tratando de aportar mi experiencia porque pasé por todos los puestos de la administración de ColCar y ellos vienen de un rubro distinto que difiere bastante del negocio del frigorífico. Empecé un año antes de que comience a funcionar y estoy aportando lo poco que sé y que aprendí allá”, indicó Serafini.
Serafini es la persona que ofreció a Primer Día la información sobre lo que se está edificando en estos momentos y que lleva un 40 por ciento de avance. “Calculamos que en agosto o septiembre de 2011 estaríamos realizando las primeras pruebas para poder arrancar con la faena en noviembre”, adelantó Serafini.
Cada uno de los pasos que dio el grupo emprendedor local se sustentó en información confiable y en posibilidades ciertas. Esto quiere decir que la decisión de invertir recien apareció cuando se detectó la necesidad y el potencial negocio que representaba el frigorífico y, principalmente, cuando la comunidad caroyense estuviese de acuerdo con el emprendimiento.
Por tal motivo, se fueron solicitando los permisos correspondientes y los estudios de impacto ambiental que piden las ordenanzas y las leyes vigentes. De allí, a que el derrotero llevó a los inversores al municipio, al Concejo Deliberante, a la Subsecretaría de Recursos Hídricos de Córdoba, a la Secretaría de Ambiente provincial.
La intención es que el frigorífico logre la máxima habilitación que otorga el SENASA: tránsito federal e internacional, principalmente al MERCOSUR. ¿Por qué? Sencillamente, porque el negocio es prometedor si se miran los números actuales, como explicó Serafini: “La producción de cerdos no alcanza para cubrir el consumo interno. Se está importando un 13 o un 14 por ciento para el consumo. El frigorífico se está construyendo para poder llegar, de acá a algunos años, a la exportación”.
Informalmente, la semana anterior se reunieron directivos de Qualitá con funcionarios de SENASA, quienes dieron el visto   bueno al emprendimiento, por su magnitud, y su proyección. No hubo objeciones formales por cómo se viene desarrollando la construcción.

Los números del frigorífico
La capacidad de faena del frigorífico cuando esté fucionando a full será de 800 capones por turno (8 horas). Obviamente, que no será la cantidad con la que va a comenzar el emprendimiento.
En esta etapa de construcción de la obra, calculada en dos años, la mano de obra ocupada variará entre 50 y 100 personas.  Cuando abra el frigorífico, las estimaciones señalan que podrían absorber entre 50 y 80 personas en forma directa y el impacto indirecto (transporte, venededores) sería de otro tanto.
“Los sueños trataron de privilegiar toda la compra de materiales en la zona, excepto aquello que no se consigue en el lugar”, explicó Serafini antes de indicar que el edificio tendrá unos 3500 metros cuadrados cubiertos. El monto de la inversión es importante si se tiene en cuenta el costo del terreno que tuvieron que adquirir, el costo del metro cuadrado de construcción, y de la maquinaria que deberán adquirir en el futuro para operar bajo normas de calidad. Pero los inversores prefirieron mantener bajo reserva dicha información.
La intención del frigorífico es que funcione como prestador de servicios para el chacinador local o quien quiera faenar y, en forma paralela, que pueda vender en forma directa a otras provincias, y a carnicerías, entre otros.
“Vamos a ser un frigorífico que va a hacer todo bajo norma y, por lo tanto, vamos a trabajar con la gente que quiera hacerlo de la misma forma. El cliente tendrá un pensamiento similar al que plantea el frigorífico. Por ejemplo, el 100 por cien de los animales para faena deben hacerse el análisis de triquinosis.  Si compramos a granjas que trabajan con ese concepto sanitario, no debiéramos tener problemas de ningún tipo”, aclaró Serafini sobre la modalidad de trabajo que propone Qualitá.

El edificio
En los 3500 metros cubiertos, la distribución de los espacios será el siguiente: oficinas de administración, sector de vestuarios de zona limpia, oficinas de producción, oficinas de SENASA, laboratorio, vestuarios de zona sucia. La zona de producción tendrá zona sucia, zona limpia, y cámaras, más la zona de separación de vísceras.
Tendrá una importante capacidad de almacenamiento en frío porque incluye una cámara de congelado, dos túneles de congelado, cuatro cámaras para media res, y una cámara para otros cortes. Ojalá que el mercado porcino continúe demandando producción para que el emprendimiento sea venturoso.


Autor
Claudio Jose Minoldo

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2016. Año VIII.
Año Ocho.
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