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Tribunales promueve un curso para el abordaje sobre violencia familiar

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 La Lic. Emma García ofrecerá a través de cuatro encuentros la capacitación para que los actores que intervienen en la problemática puedan funcionar como una red.

El martes pasado por la tarde, comenzó una interesante capacitación sobre la problemática de la violencia familiar en la sede local de los Tribunales de Justicia.
La capacitadora es la licenciada en Trabajo Social Emma García, especialista en jurídica criminológica y responsable de la capacitación y supervisión de los equipos técnicos del interior de la provincia que conforman una Unidad de Violencia con la Dirección de Violencia del Ministerio de Justicia.
La intención de la capoacitación es brindar un marco teórico y también terminología y pautas sobre cómo se debe intervenir en casos de violencia en el ámbito intrafamiliar.
Vale señalar que la “violencia” está presente en todo lugar donde interactuamos y que está tan arraigada y tan presente en nuestra sociedad que a veces nos cuesta identificarla.
Una primera salvedad es necesaria realizar en el sentido de que ya no se identifica a la violencia solamente con la aparición de daños “visibles” sino que los especialistas suman los daños invisibles o lo que se conoce como abuso emocional.
También se propicia erradicar del lenguaje el término “víctima” en tanto y en cuanto hace referencia a una situación estática (las víctimas de Lapa, por ejemplo, están muertos). Los profesionales prefieren usar el término Personas en situación de violencia (que también incluye a los que la ejercen) o la palabra “sobreviviente” ya que cuando llega a la denuncia es porque llegó al límite de su tolerancia de abuso.
Tan importante como aquello, es entender que no es lo mismo conflicto que violencia ya que el primer supone igualdad de condiciones mientras que la violencia implica una asimetría, un desequilibrio de poder. Para los casos de violencia, no se aconseja la mediación ni tampoco la terapia de pareja porque no funcionan en situaciones de tanta asimetría.
Tampoco es lo mismo agresión que violencia porque la primera es propia de todas las especies (una perra defendiendo sus cachorros es un claro ejemplo), mientras que la violencia es netamente humana y se trata de una cuestión pura y exclusiva de poder.
Aunque es difícil definirla, se puede señalar que la violencia es el uso de la fuerza para producir un daño y que es usada para la dominación y el control. No constituye en sí misma un fin pero sí es un hecho social.

Cifras que espantan
Cada día y medio, una mujer es asesinada por su pareja o ex pareja.
Una de cada diez mujeres víctima de violencia formaliza la denuncia correspondiente.
El 50 por ciento de las familias sufren o han sufrido violencia familiar.
Durante 2009, el aumento de muerte por violencia fue del 11 por ciento. En total, hubo 231 casos.
La estadística señala que la violencia familiar más que un problema “de” las mujeres es un problema “para” las mujeres. Es el producto de una cultura patriarcal muy arraigada, no se trata de una enfermedad sino de una conducta aprendida.
Como en toda situación, existen mitos sobre la violencia familiar: No representan un problema, son el producto de una enfermedad mental, es un fenómeno de las clases carecientes, es consecuencia del consumo de alcohol y drogas, hacen algo para provocarlo, si hay violencia no hay amor, si se quedan con el maltratador debe ser porque les gusta... y un largo etcétera de frases hechas sin ningún asidero ni verdad.
 
“Todos tenemos que hablar el mismo lenguaje cuando hablamos sobre qué es la violencia”

La Lic. Emma García se refirió al abordaje que se viene realizando desde el Estado sobre la problemática de la violencia familiar dentro del marco de una capacitación que se brinda a referentes locales en la materia.


Generalmente ocurre que el soporte jurídico llega antes que el recurso humano y económico para hacer cumplir la ley, ¿con la violencia familiar ocurrió lo mismo?
- No creo que sea así en este caso. Sí creo que la ley ha venido a cubrir un bache muy grande que existía en relación a esta problemática. Hay que ser conscientes de que la ley dio un marco teórico, institucional, legal al problema de la violencia. Felizmente hay mucha más gente que se está acercando a poner en conocimiento de la Justicia su problema porque la denuncia es una herramienta más que la gente tiene, no es lo fundamental. Lo fundamental es que la persona empiece a desnaturalizar cuestiones que están muy naturalizadas, pero no sólo de la violencia sino aquellas cosas que llevan a la violencia: este abuso de poder, este desequilibrio de poder donde uno manda y el otro obedece. Toda persona debe tener una autonomía personal que lo va a llevar a poder vivir sin violencia.

¿La ley trajo aparejado un cambio de paradigma, en particular para las instituciones que tienen que abordar el problema?
- Es un cambio que tiene hacer toda la sociedad en su conjunto no sólo las instituciones. Por eso, estamos acá preocupados en esta institución muy fuerte y madre que son los tribunales porque todos tenemos que hablar el mismo lenguaje cuando hablamos sobre qué es la violencia. La ley ha hecho que se reconozcan los tipos de violencia y que nosotros como funcionarios públicos tengamos la obligación de denunciar los hechos. Lo que nosotros pretendemos brindando capacitación a equipos técnicos y de concientización es para ver que no se trata de un problema de los otros sino de todos, donde el “no te metas” no debe existir porque una muerte por violencia -decían los policías vascos que vinieron en diciembre- es una muerte anunciada. De alguna manera, se está avisando que se va a matar al otro. La idea es que toda la sociedad tome conciencia que éste es un grave problema social y que es uno de las más grandes violaciones a los derechos humanos. Una vez que empecemos a comprometernos, esto va a empezar a cambiar y ya está cambiando.

¿En qué sentido la violencia familiar implica violación de derechos humanos?
- Porque estoy violando los derechos del otro cuando lo golpeo, cuando no lo respeto, cuando no tengo en cuenta que el otro es un sujeto de derechos y no un objeto con el cual puedo hacer lo que quiera. En ese sentido, es una violación de derechos.

¿Lo más difícil es tratar de hacer visible lo que no se ve?
- Totalmente pero aparte de eso revisar frases como “bueno, le dio una cachetada, no es para tanto”. Eso no. Ni lo visible ni lo invisible. Es que la persona entienda que sus derechos terminan donde empiezan los míos. Tengo que respetarte como persona, como sujeto de derecho. Cuando ultrajo tu cuerpo, cuando te golpeo, estoy violando tus derechos.

¿Hay experiencias afines a la que se está gestando en Jesús María?
- Las redes que se forman son espontáneas porque se forman entre todos los actores que, de alguna manera, intervienen sobre la problemática. El profesional que conoce a tribunales, o la policía, esos son los que constituyen la red.

¿Cómo se resuelven las asimetrías dentro de una red de violencia porque hay personas que tienen mayor responsabilidad?
- En violencia, estamos hablando en asimetrías en relación de pareja y estamos hablando de que tenemos que tener un marco teórico común. Si sos el juez y yo uno de los profesionales que tengo que constatar los hechos y sugiero que tomes tal o cual medida, se supone que con el mismo marco teórico vamos a coincidir en la medida a tomar.


Autor
Claudio Jose Minoldo

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